www.elperiodicodelapsicologia.info Barcelona 12/04/2026 redaccion@elperiodicodelapsicologia.info +34 675763503
Una persona nos propone hablar de las llamadas 5 leyes biológicas, un enfoque que intenta explicar la relación entre enfermedad, emociones y conflicto.
Estas leyes, formuladas por el Doctor Ryke Geerd Hamer, plantean que toda enfermedad tendría un origen en un “choque biológico” o conflicto emocional inesperado, y que el cuerpo responde de manera adaptativa a ese impacto.
Ahora bien, es importante abordarlo con profundidad… pero también con claridad.
La primera idea central es que existe una relación entre la psique y el cuerpo. Esto no es nuevo ni extraño. Jung ya observaba que lo psíquico y lo somático están profundamente conectados. Las emociones no expresadas, los conflictos internos y el estrés pueden tener efectos reales en el cuerpo.
Sin embargo, las “5 leyes biológicas” llevan esta idea a un extremo: proponen que toda enfermedad tiene una causa emocional específica y directa.
Aquí es donde es necesario ser cuidadoso.
La realidad humana es más compleja.
El cuerpo no responde únicamente a conflictos emocionales. También intervienen factores genéticos, ambientales, infecciosos, hábitos de vida… La enfermedad no puede explicarse desde una sola causa lineal.
Dicho esto, hay algo valioso que sí podemos rescatar de este enfoque:
la invitación a preguntarnos por el sentido psicológico de lo que vivimos.
Cuando una persona enferma, no siempre es solo un proceso biológico aislado. A veces coincide con momentos de estrés intenso, pérdidas, conflictos no resueltos. Y en ese sentido, el cuerpo puede reflejar algo que la psique no ha podido elaborar.
Pero esto no debe interpretarse como culpa.
No es que la persona “cause” su enfermedad por lo que siente.
Es más bien que cuerpo y psique están en diálogo constante.
Desde una mirada más integradora, podríamos decir:
no todo síntoma tiene un origen emocional directo, pero muchas veces el estado emocional influye en cómo el cuerpo responde, se recupera o se debilita.
El riesgo de tomar estas leyes de forma literal es caer en simplificaciones peligrosas o en una carga innecesaria: pensar que todo lo que ocurre en el cuerpo es responsabilidad directa de la mente.
La visión más profunda no busca reducir, sino ampliar.
Escuchar al cuerpo, sí.
Explorar lo emocional, también.
Pero sin perder de vista la complejidad del ser humano.
Porque no somos solo biología… pero tampoco somos sólo psique.
Somos el encuentro de ambas.
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