El LSD es una de las sustancias químicas más potentes para cambiar el estado de ánimo. Se manufactura a partir del ácido lisérgico, que se encuentra en el cornezuelo, un hongo que crece en el centeno y otros granos.
Se produce en forma de cristales en laboratorios ilegales, principalmente en Estados Unidos. Esos cristales se convierten en líquido para distribuirlo. Es inodoro, incoloro y tiene un ligero sabor amargo.
Conocido como “ácido” y con muchos otros nombres, el LSD se vende en la calle en pequeñas tabletas (“micropuntos”), cápsulas o cuadros de gelatina (“cristal de ventana”). A veces se añade a papel absorbente, el cual entonces es dividido en cuadros pequeños decorados con diseños o personajes de caricaturas. Ocasionalmente se vende en forma líquida. Pero sin importar en qué forma esté, el LSD conduce a quien lo consume al mismo lugar: una severa desconexión de la realidad.
Los consumidores de LSD llaman “viaje” a una experiencia con LSD, que típicamente dura doce horas o más. Cuando las cosas salen mal, lo cual sucede con frecuencia, se le llama “mal viaje”; lo cual es otro nombre para un infierno viviente.

Nombres callejeros
LSD Ácido Ácido de batería Dragón Batman Bicho Electrolito Diablos Disney Dosis Micropunto Papel Secante Soles Tripa
¿QUÉ ES UN ALUCINÓGENO?
Los alucinógenos son drogas que causan alucinaciones. Los drogadictos ven imágenes, oyen sonidos y tienen sensaciones que parecen muy reales, pero que no existen. Algunos alucinógenos también producen cambios repentinos e inesperados en el estado de ánimo de quienes los usan.
Créditos fotográficos: DEA
“A la edad de 16 años me iniciaron en una droga que consumí durante más de tres años: el LSD. Lo que no sabía era el hecho de que el LSD es el alucinógeno más potente conocido por el hombre.
La droga venía en un pequeño pedazo de papel no mayor que mi dedo índice, llamado secante. Quince minutos después de ponerme el papel en la lengua todo el cuerpo se me calentaba y empezaba a sudar.
Algunas otras reacciones que experimenté mientras consumía la droga incluían pupilas dilatadas, náusea y ‘piel de gallina’. Mientras estaba drogado con LSD sentía como si hubiera una enorme distorsión en mi cuerpo y en mi mente. Los cambios visuales, al igual que los extremos cambios de humor eran como un extraño viaje de terror, uno en el que sentía que no tenía control de mi cuerpo ni de mi mente”. — Edith
Fundación por un mundo sin drogas. Descubre la verdad sobre las drogas
EPP www.elperiodicodelapsicologia.info medio de comunicación especializado y Humanista info@elperiodicodelapsicologia.info Tel. +34 675763503