El Periódico de la Psicología 16/02/2026 Barcelona info@elperiodicodelapsicologia.info Humanista para el Bien común
Autor de la entrada:Sandra Gali
Publicación de la entrada:febrero 15, 2026
Categoría de la entrada:Coaching / Coaching TDAH / Comunicación consciente
Observo, solicito y razono: una manera consciente de acompañar a un hijo con TDAH
Criar a un hijo con TDAH no va de corregir conductas. Va de aprender a mirar y mirarlo de forma distinta.
Y sí, a veces esa mirada cuesta. Porque cuando acompañar a familias desde el coaching en un entorno con personas TDAH, casi siempre aparece la misma escena: agotamiento, frustración y esa sensación de estar repitiendo lo mismo mil veces.
“Te lo he dicho veinte veces.”
“¿Por qué no me escuchas?”
“¿Por qué haces siempre lo contrario?”
No lo hacen -no lo hacemos- “para fastidiar”. Lo hacen porque su sistema nervioso funciona de otra manera y eso está bien, también.
El cerebro con TDAH no es un cerebro maleducado. Ni pasota. Ni vago.
Es un cerebro que gestiona de otra manera la atención, la impulsividad y la autorregulación. Y los tiempos, sobre todo los tiempos.
Y aquí entra el método que uso y enseño: Observo, Solicito y Razono.
No es una técnica mágica. Es una forma consciente de estar en el rol adulto. es muy sencillo, mira:
1. Observo: describo, no acuso
Observar no es interpretar.
No es juzgar.
No es dramatizar.
Observar es describir lo que pasa, como si fueras una cámara.
En lugar de:
“Siempre estás en las nubes.”
“Nunca recoges.”
“Eres un desastre.”
Probemos con:
“Veo que la mochila sigue en el suelo.”
“Observo que todavía no has empezado los deberes.”
“Has dejado el vaso en la mesa.”
Cuando quitamos el juicio, estamos reduciendo la activación del niño. Y en TDAH, menos activación significa más cooperación.
El cerebro que se siente atacado se defiende.
El cerebro que se siente visto, puede escuchar.
Como dice Daniel J. Siegel: “Name it to tame it”. Nombrar lo que ocurre ayuda a regularlo.
2. Solicito: concreto y breve
Uno de los errores más comunes es pedir demasiadas cosas a la vez.
El cerebro con TDAH se satura rápido. Las órdenes largas se pierden. Indicaciones concretas, concisas y no más de las que pueda hacer en ese momento. Es un entrenamiento, como las pesas, me explico?
Solicitar bien es pedir:
Concreto
Breve
Específico
Posible
En lugar de decir:
“Recoge tu habitación de una vez, que es un desastre.”
Podemos probar con:
“Venga, guarda los juguetes en la caja azul.”
Una sola acción. Una instrucción clara. Un tiempo acotado si hace falta.
Porque el coaching en TDAH no busca obediencia ciega. Busca entrenar funciones ejecutivas: planificación, inicio de tarea, organización y herramientas de futuro.
Solicitar bien es ayudar al cerebro a estructurarse.
3. Razono: explico el para qué
El niño y el adolescente con TDAH necesita entender el sentido.
No le sirve el “porque lo digo yo”. Y no es un tema de rebeldía, es de comprensión.
Cuando razonamos, no negociamos la norma: construimos criterio.
“Guardamos los juguetes para encontrarlos rápido mañana.”
“Empezamos los deberes ahora porque después estarás más cansado.”
“Hablamos bajito porque estamos en un espacio compartido.”
Razonar activa la corteza prefrontal: justo lo que más necesita entrenar un niño con TDAH.
Russell A. Barkley lo resume muy bien: el TDAH no es un problema de conocimiento, sino de ejecución. El niño sabe perfectamente lo que tiene que hacer; lo difícil es hacerlo en el momento adecuado.
Razonar ayuda a conectar acción y consecuencia.
Lo que este método no es:
No es permisividad.
No es psicología “blanda”.
No es ausencia de límites.
Los límites son imprescindibles.
Pero la manera en que los comunicamos determina si el niño aprende o se rebela.
Observo baja el conflicto.
Solicito entrena estructura.
Razono desarrolla criterio.
La clave invisible: el estado del adulto
Nada de esto funciona si el adulto está desregulado.
En coaching para TDAH trabajamos mucho la autorregulación parental, porque el niño toma prestado nuestro sistema nervioso.
Si gritamos, su impulsividad aumenta.
Si humillamos, su autoestima cae.
Si etiquetamos, construimos identidad desde el error.
Y sí, muchas veces los padres que acompañan a un hijo con TDAH también tienen rasgos no diagnosticados. Y muchas madres altamente sensibles viven esta crianza con una intensidad enorme.
No es debilidad.
Es conciencia sin herramientas.
De la lucha al liderazgo consciente, la confianza es la clave
El método Observo, Solicito y Razono transforma el rol parental:
De policía a guía.
De controlador a entrenador.
De reactivo a acompañamiento consciente.
En el fondo, eso es el coaching: No cambiar a la persona.
Cambiar la manera en que lo acompañamos.
Porque el TDAH no necesita más castigo. Ni crítica, ni juicio.
Necesita más estructura con vínculo.¡ y desde el amor. Paciencia. Sï, lo sé…
Y eso empieza por algo tan simple (y tan difícil) como esto:
Mirar primero.
Pedir después.
Explicar siempre.
Gracias.
Si crees que puedo ayudarte, escríbeme y hablamos.
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Sandra Gali
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