Enfermedades y riesgos psicológicos asociados al uso del teléfono móvil en la infancia

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En las últimas dos décadas, el teléfono móvil ha pasado de ser una herramienta de comunicación puntual a convertirse en un objeto omnipresente en la vida cotidiana. Cada vez con mayor frecuencia, este dispositivo llega a manos de niños y niñas a edades muy tempranas. Como psicólogos y profesionales de la salud mental, es necesario abordar esta realidad sin alarmismo, pero con rigor científico y una profunda responsabilidad ética: ¿qué impacto tiene el uso excesivo del teléfono móvil en el desarrollo infantil?

Este artículo no pretende demonizar la tecnología, sino ofrecer una mirada humana, preventiva y basada en la evidencia, que ayude a familias, educadores y profesionales a tomar decisiones más conscientes.

Trastornos del sueño
Uno de los problemas más documentados es la alteración del sueño infantil. El uso de teléfonos móviles antes de dormir afecta la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. La luz azul de las pantallas, junto con la estimulación constante (juegos, vídeos, notificaciones), dificulta la conciliación del sueño y reduce su calidad.

En niños, la falta de sueño no solo genera cansancio: se asocia a problemas de atención, irritabilidad, bajo rendimiento escolar y mayor vulnerabilidad emocional.

Ansiedad y dependencia emocional
Cada vez más estudios señalan un aumento de la ansiedad infantil relacionada con el uso del móvil. Muchos niños desarrollan una dependencia psicológica al dispositivo, manifestada en inquietud, enfado o angustia cuando no tienen acceso a él.

Esta dependencia no es casual: las aplicaciones están diseñadas para captar la atención mediante recompensas inmediatas. En una mente en desarrollo, esto puede interferir con la capacidad de tolerar la frustración, esperar, aburrirse y regular las emociones.

Déficit de atención y dificultades cognitivas
El consumo prolongado de contenidos rápidos y fragmentados puede afectar los procesos atencionales. Algunos niños muestran dificultades para concentrarse en tareas que requieren esfuerzo mental sostenido, como la lectura, el estudio o el juego simbólico.

No se trata de afirmar que el móvil “cause” por sí solo un trastorno por déficit de atención, pero sí de reconocer que un uso excesivo puede agravar dificultades preexistentes o interferir en el desarrollo natural de la atención.

Problemas emocionales y autoestima
La exposición temprana a redes sociales, incluso de forma indirecta, puede influir negativamente en la autoestima. Compararse con modelos irreales, recibir aprobación en forma de “likes” o experimentar rechazo virtual afecta la construcción de la identidad.

En niños y preadolescentes, esto puede traducirse en inseguridad, tristeza persistente, irritabilidad e incluso síntomas depresivos.

Aislamiento social y dificultades en las habilidades sociales
El tiempo excesivo frente a la pantalla suele sustituir espacios fundamentales para el desarrollo emocional: el juego libre, la conversación, el contacto visual y la empatía. Algunos niños muestran dificultades para relacionarse cara a cara, expresar emociones o resolver conflictos de manera saludable.

Paradójicamente, un dispositivo diseñado para comunicar puede fomentar el aislamiento cuando reemplaza el vínculo humano.

Problemas físicos con impacto psicológico
El uso prolongado del móvil también se asocia a sedentarismo, obesidad infantil, dolores cervicales y visuales. Estos problemas físicos no deben separarse de la salud mental, ya que influyen directamente en el estado de ánimo, la autoestima y la calidad de vida del niño.

Una mirada humanista hacia el futuro

La infancia necesita presencia, límites y vínculos reales. El teléfono móvil no es un enemigo, pero tampoco una niñera emocional. El desafío no está en prohibir sin sentido, sino en educar, acompañar y dar ejemplo.

Es responsabilidad de los adultos crear entornos donde la tecnología esté al servicio del desarrollo humano, y no al revés. Fomentar el diálogo, el juego, la lectura, el contacto con la naturaleza y el aburrimiento creativo es una inversión en salud mental a largo plazo.

Cuidar la mente de los niños hoy es cuidar la humanidad del mañana.

joan@elperiodicodelapsicologia.info medio de comunicación especializado y Humanista ISSN 2696-0850 Humanistas

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