DEPRESIÓN

Las estadísticas señalan que aproximadamente una de cada seis personas sufrirá una depresión al menos una vez en su vida. La magnitud de este problema, se calcula que 350 millones tienen depresión en cualquier momento determinado, se agrava por el estigma de esta enfermedad, que hace que en muchos casos no sea diagnosticada ni tratada, y por la limitada eficacia de los tratamientos disponibles, que hacen que sea una enfermedad larga y en algunos casos, con recaídas recurrentes o, simplemente, que no responda a las terapias.

Otro aspecto impactante es el coste socioeconómico: se calcula que la depresión y sus aspectos asociados (enfermedad, medicación, absentismo laboral, muertes prematuras…) cuesta tres billones de euros al año. Por otro lado no paramos de avanzar, tenemos tratamientos psicológicos y farmacológicos eficaces y nuevas líneas terapéuticas con resultados preliminares muy prometedores aún mejorarán más la situación en el futuro inmediato. Sabemos más sobre las causas de la depresión, sobre las zonas cerebrales afectadas, sobre la química cerebral de la depresión, sobre las estrategias que pueden prevenir este trastorno o favorecer su recuperación. Debemos combinar, como en cualquier otra enfermedad mental, esperanza y prudencia, apoyo a las personas afectadas y esfuerzo y compromiso en la investigación.

La depresión es una enfermedad física que afecta especialmente al sistema nervioso y que se refleja en comportamientos anómalos. No tiene nada que ver con la tristeza o la melancolía, que son emociones naturales y probablemente necesarias. La depresión afecta gravemente a la calidad de vida, a la productividad e incluso a la esperanza de vida pero mientras que para otros temas de salud tenemos unas políticas muy proactivas, con campañas contra el tabaco o el alcohol, a favor del ejercicio y la dieta sana, incluso para evitar las quemaduras por la acción del sol, la depresión se mantiene oculta y se aborda desde el silencio culpable y la vergüenza. Es una enfermedad con estigma pero nadie es responsable de sufrir una depresión. Aquí no hay culpables.

Los pacientes deprimidos sienten que las cosas mejoran cuando saben exactamente lo que les está pasando, cuando asumen que es una enfermedad, dura y larga pero curable, cuando descubren las cosas que les ayudan y aquellas en las que no deben caer. La depresión te mina recursos, te quita el placer y la alegría, te convierte en alguien distinto a quien eres normalmente, pero ojalá saber más sobre ella ayude en ese camino de recuperación, impulse a salir de esta situación, dé esperanza a personas a las que queremos y que pasan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Muchas personas salen de la depresión y se curan para siempre.
Universidad de Salamanca

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