El «Principio del Nirvana»

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, introdujo numerosos conceptos innovadores que revolucionaron el campo de la psicología. Entre estos conceptos se encuentra el “Principio del Nirvana”, un componente fundamental del modelo metapsicológico del psicoanálisis.

Freud introdujo el Principio del Nirvana como un componente clave de su teoría del funcionamiento psíquico.

El concepto del Principio del Nirvana surgió en su obra «Más allá del principio del placer» (1920). Anteriormente, Freud se había centrado principalmente en el “Principio del Placer”, según el cual los individuos buscan el placer y evitan el dolor, entendido como un “estado de tensión”.

La satisfacción de la pulsión, entendida como descarga, reduciría el estado de tensión, generando la experiencia de placer. Sin embargo, las observaciones de Freud sobre los supervivientes de traumas, en particular los veteranos de guerra, desafiaron esta visión lineal.

En » Más allá del principio de placer «, Freud introdujo la idea de que los individuos también están influenciados por una tendencia que llamó «pulsión de muerte» o «Thanatos». Este impulso está en oposición al Principio del Placer, ya que parece empujar a los individuos hacia un comportamiento autodestructivo y agresivo. Freud había comprendido cómo la pulsión de Thanatos representaba una fuerza irresistible dentro de los individuos, capaz de conducirlos hacia la muerte, en aparente contraste con su búsqueda de placer. Freud planteó la hipótesis de que el conflicto entre el Eros que afirma la vida (asociado con el principio del placer) y el destructivo Thanatos (asociado con el principio del Nirvana) está en el corazón del funcionamiento psíquico humano.

Uno de los conceptos clave asociados con el Principio del Nirvana es la «compulsión a la repetición».

Esta compulsión a repetir experiencias traumáticas, incluso cuando causan dolor, puede verse como una expresión de Thanatos, la pulsión de muerte. Freud sugirió que esta compulsión es una forma en que los individuos intentan dominar y controlar eventos traumáticos, buscando un estado de equilibrio, incluso si esto implica revivir experiencias dolorosas.

Instalación del artista Ron Mueck

La introducción del Principio del Nirvana y la pulsión de muerte marcó un cambio significativo en la teoría freudiana. Ha permitido una comprensión más matizada de la motivación y el comportamiento humanos.

Este aspecto teórico marca una divergencia entre psicoterapia y psicoanálisis: la existencia de una dimensión mortal de la pulsión, que tiende a la destrucción y al retorno a lo inorgánico, al consumo radical de la existencia, constituye una paradoja inaceptable para la mera «terapéutica», que tiene como objetivo la curación y el bienestar.

El psicoanálisis ha captado el «más allá» frente a la búsqueda del mero placer, la dimensión potencialmente ilimitada del goce sustentado por la pulsión de muerte.

El concepto del Principio del Nirvana no ha estado libre de controversias y críticas. Algunos estudiosos sostienen que carece de evidencia empírica y es difícil de probar científicamente. Otros sugieren que representa una construcción teórica que puede no tener aplicabilidad universal. A pesar de estas críticas, el Principio del Nirvana sigue siendo un elemento clave de la teoría freudiana y continúa influyendo en el pensamiento psicoanalítico.

El Principio del Nirvana desafía la visión simplista del Principio del Placer al reconocer la existencia de una pulsión que actúa en contra de la preservación de la vida, la pulsión de muerte o Thanatos.

Al igual que otras ideas visionarias, el Principio del Nirvana se ha enfrentado a críticas y controversias. Algunos argumentan que carece de evidencia empírica y es difícil de validar científicamente. Otros sugieren que puede no ser una construcción universal, con su aplicabilidad limitada a ciertos individuos o contextos culturales. Sin embargo, a pesar de estas críticas, el Principio del Nirvana sigue siendo una piedra angular del psicoanálisis freudiano, estimulando el debate y la exploración continuos en el campo de la psicología.

EL PRINCIPIO DEL NIRVANA EN LA OBRA DE LACAN

Jacques Lacan, una figura destacada en el campo del psicoanálisis y el pensamiento postestructuralista, introdujo un concepto cautivador conocido como el «Principio del Nirvana» que se aleja de las nociones freudianas tradicionales. Arraigado en las ideas de deseo y carencia, este principio proporciona una lente única a través de la cual podemos entender la subjetividad humana. En este artículo exploramos los orígenes, el desarrollo y el significado del Principio del Nirvana dentro de la teoría lacaniana, arrojando luz sobre sus implicaciones para comprender las complejidades del deseo y la identidad humanos.

El concepto de Principio del Nirvana en la teoría lacaniana está estrechamente vinculado a la noción de «carencia». Lacan creía que los seres humanos estaban marcados por una carencia o vacío esencial, al que llamó «objet petit a» (el objeto-causa del deseo). Este concepto enfatiza la idea de que el deseo humano no tiene sus raíces en la búsqueda de plenitud o plenitud, sino más bien en la búsqueda perpetua del elusivo objeto de deseo. Esta búsqueda, sostiene Lacan, es un intento de regresar a un estado de satisfacción o «nirvana».

En particular, es el «jouissance» o goce lo que encarna radicalmente la experiencia del principio freudiano del Nirvana.

Por disfrute entendemos la versión instintiva de la satisfacción, alineada o no con la experiencia subjetiva del deseo.

Central para el pensamiento lacaniano es la idea de que el orden simbólico, que incluye el lenguaje, la cultura y las normas sociales, da forma a nuestros deseos. El deseo, en este contexto, siempre está mediado por el Otro: éste es un aspecto significativo de la teoría lacaniana. El Otro representa el mundo exterior, las expectativas de la sociedad y la influencia del lenguaje en nuestros deseos. En consecuencia, el Principio del Nirvana entra en juego cuando los individuos enfrentan tensión entre sus deseos subjetivos y las demandas del Otro.

Lacan postuló que la fantasía juega un papel crucial en la manifestación del deseo y la búsqueda de la satisfacción. Las fantasías son narrativas o escenarios que los individuos construyen para mediar en sus deseos, y que a menudo involucran el objeto de deseo (objet petit a). Estas fantasías sirven como un medio para cerrar temporalmente la brecha entre el deseo y la satisfacción, incluso si la verdadera satisfacción sigue siendo difícil de alcanzar.

Jacques Lacan

El Principio del Nirvana en la teoría lacaniana proporciona una perspectiva profunda sobre la subjetividad humana. Destaca la búsqueda incesante de la realización de deseos y las formas en que el idioma, la cultura y las estructuras sociales dan forma a nuestros deseos e identidad. Además, destaca el papel del Otro y el orden simbólico en la configuración de nuestros deseos, convirtiéndolo en un concepto fundamental tanto para los practicantes como para los académicos psicoanalíticos.

El Principio del Nirvana en la teoría lacaniana, profundamente entrelazado con el concepto de carencia y el papel del Otro, ofrece una lente distintiva a través de la cual ver el deseo y la subjetividad humana. Arraigado en la idea de que el deseo es una búsqueda continua de satisfacción mítica, este principio nos invita a explorar la intrincada interacción entre lo subjetivo y lo externo, lo simbólico y lo real. Al hacerlo, abre nuevas vías para comprender las complejidades de la identidad humana, el deseo y las formas en que navegamos por el mundo a través del lenguaje y la cultura. El Principio del Nirvana de Lacan continúa inspirando a psicoanalistas, académicos y pensadores en su búsqueda por descubrir los misterios de la psique humana.
Gianfranco Ricci. Psicólogo

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