Depresión psicótica. La gran desconocida

La depresión con síntomas psicóticos, también conocida como depresión psicótica, actualmente se clasifica como una forma de depresión mayor, sin embargo, hay un número de factores que respaldan su papel como una entidad diagnóstica separada (Nietola, et al., 2018). A pesar de que, es una enfermedad grave con una prevalencia entre el 0,35 y el 1% y con una alta tasa de mortalidad y un perfil severo, continúa siendo desconocida (Jääskeläinen, et. al, 2018).

La edad media de inicio en la edad adulta temprana es alrededor de los 45 años y afecta más a las mujeres que a los hombres. Se ha relacionado con un peor pronóstico a largo plazo y con tasas más altas de intento de suicidio, suicidio e ideación suicida que, la depresión no psicótica (Costa, et al., 2020).

Los síntomas más comunes que suelen presentarse son:
Fatiga, agotamiento o pérdida de energía.
Pérdida del interés por las cosas.
Problemas de sueño, dormir mucho o por el contrario tener insomnio.
Sentirse inútil o culpable, sentimientos que pueden llegar a ser externos, por ejemplo, la persona puede estar convencida de que estorba o es una carga para las personas que la rodean, sin que haya evidencia alguna al respecto.
Problemas de atención y concentración.
Disminución o aumento del apetito.
Tener sentimientos de vacío y tristeza la mayor parte del tiempo.
Pensamientos alrededor de la muerte.
Ideación suicida.
Delirios y alucinaciones, por ejemplo, la persona puede estar convencida de que es culpable de algo o de que ha cometido algún tipo de delito. Los delirios y las alucinaciones, casi siempre son el reflejo del estado de ánimo profundamente deprimido de la persona.
Problemas psicomotores, que pueden oscilar en extremos, es decir, que no pueden quedarse quietos o relajados o por el contrario son demasiado lentos tanto a nivel psicomotor como mental.
¿Cuáles son las causas de la depresión psicótica?
Cuáles son las causas de la depresión psicótica
Actualmente no se conoce una causa específica para la depresión en general, ni para este tipo de depresión. Al contrario, se plantea que las causas son multifactoriales, como eventos traumáticos en la infancia, eventos estresantes como el duelo por la pérdida de un ser querido, el divorcio, una enfermedad grave, preocupaciones económicas, o factores genéticos.

Problemas de diagnóstico
Este tipo de depresión, a menudo, no se diagnostica correctamente porque:
La psicosis puede ser sutil, intermitente u oculta.
Se suele confundir con la depresión no psicótica y otros trastornos psicóticos.
Los pacientes con depresión psicótica son diferentes a otros pacientes con psicosis, ya que con frecuencia reconocen que sus procesos de pensamiento son defectuosos, se avergüenzan y guardan sus pensamientos y sentimientos inusuales para sí mismos.
Las dificultades en su diagnóstico, son un problema en la práctica clínica, ya que la falta de identificación conduce a tratamientos inadecuados y ayuda a que los síntomas empeoren (Heslin & Young, 2018).

Para superar este tipo de dificultades se ha sugerido, por ejemplo, preguntar al paciente sobre cualquier preocupación irracional que tenga, como creencias psicóticas sin etiquetar estas creencias o pensamientos como tales, lo que ayudaría a que este se sienta más cómodo al revelarlos. También se plantea pedirle permiso al paciente para hablar con su familia, dicho permiso tiene como objetivo provocar pensamientos o experiencias inusuales en el paciente, de tal manera que permita identificar síntomas paranoides.

También se pueden utilizar escalas de evaluación adaptadas para este tipo de depresión.

Tratamiento
La depresión psicótica tiene una baja tasa de recuperación espontánea, además, debido al alto riesgo de mortalidad que conlleva por la ideación suicida, se hace necesario tratarla con fármacos.

El enfoque farmacológico de la depresión psicótica depende de si la psicosis se concibe como un extremo de un continuo de gravedad en la depresión o como una entidad distinta (Heslin & Young, 2018). Si la depresión psicótica es un trastorno distinto, es necesario prescribir un tratamiento tanto para la psicosis como para la depresión; que incluye antidepresivos tricíclicos y/o fármacos antipsicóticos de primera generación (neurolépticos).

A diferencia de las formas menos complicadas de depresión, desde hace algún tiempo se sabe que la respuesta es insignificante a la psicoterapia psicológica como único tratamiento, por lo que se suelen utilizar terapias complementarias y combinadas como, por ejemplo: terapias que incluyen activación conductual, terapia de aceptación y compromiso, y terapia de depresión y psicosis basada en la aceptación.
Dra. María Nancy Castrillón
mancycastrillon.com

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