Hemos puesto el primer ladrillo para construir la pedagogía del BIEN COMÚN

ENTREVISTA CON ROCÍO MORAL GARCÍA, PEDAGOGA DE COOPERACCIÓN, COLABORADORA DE LA GUÍA DIDÁCTICA DEL PROYECTO TRANSFORMANT EL NOSTRE MÓN

“Es la vivencia de un proceso que los va a llevar a reflexionar sobre sus propias necesidades y emociones, aprendiendo a comunicarse y a participar juntos, y a pasar de lo individual a lo colectivo para llevar a cabo acciones concretas que transformen su entorno hacia el bien común”. Con esta frase define Rocío Moral García el proyecto Transformant el Nostre Món, la estrategia educativa desarrollada por Novessendes Fundació, y en la cuál ella, junto con el resto de integrantes de la empresa Cooperacción, ha participado como pieza fundamental en el diseño de la guía didáctica.

Con el financiamiento de la Generalitat Valenciana, Novessendes ha desarrolla el proyecto ya en 10 institutos de secundaria de Valencia, Castellón y Alicante. El objetivo: inculcar en el alumnado los valores que promueve la Economía del Bien Común y sentar las bases para fomentar en los institutos una pedagogía del bien común.

Rocío conoció la EBC de la mano de sus compañeros y compañeras en Cooperacción y, desde entonces, viene dándole vueltas a cómo transmitirla a los y las adolescentes de una forma dinámica y efectiva. Desde Jaén, donde vive en Torredelcampo, esta pedagoga experta en juventud, educación emocional, habilidades sociales y aprendizaje cooperativo, nos habla cómo ha vivido y vive la evolución de este proyecto que arrancó en 2019.

LOS DESAFÍOS QUE PROPONE LA EBC, La economía del Bien Común, a la juventud.
¿Cuáles crees que son los principales desafíos que propone la EBC a la juventud?
El principal desafío que propone la EBC a la juventud es un cambio total en el sistema. Eso significa que, en vez de competir, las personas piensen en colaborar; que en vez de actuar de forma individualista y egoísta, piensen en el bien común; que en lugar del consumo puro y duro, piensen en la sostenibilidad. En fin, la EBC propone una serie de valores según los cuales las personas, el bien común, son el centro. Todo esto, claro, en contraposición a lo que nos encontramos en el sistema actual en el que vivimos. Con lo cual es un cambio total en el pensamiento y en la forma de hacer las cosas. La EBC plantea a la juventud el desafío de actuar de una forma más humana. Y eso para mí es un gran desafío.

Es un desafío grande y muy necesario: cambiar el concepto del sistema en el que viven. Porque ese sistema ya no es sostenible; está a punto de colapsar.

¿Cuáles otros valores busca este proyecto transmitir al alumnado?
Aprender a pensar en términos de sostenibilidad ambiental, de justicia social en cuanto a la transparencia en las decisiones que se toman a su alrededor, en términos de participación democrática, de solidaridad. Son conceptos que para la juventud suponen un desafío grande porque no están acostumbrados a ellos, no es lo que les estamos transmitiendo. Los valores que los jóvenes tienen son muy contradictorios respecto de los que propone la EBC. Es un desafío grande y muy necesario: cambiar el concepto del sistema en el que viven. Porque ese sistema ya no es sostenible; está a punto de colapsar.

Desde tu experiencia, ¿Cómo percibes a la juventud en este sentido?
La juventud es muy diversa, está muy polarizada. Y quieta, muy desconectada con el mundo adulto. Y eso supone que el comportamiento que estamos viendo en cuanto a valores o en cuanto a cualquier tema que se les proponga, con respecto a sus competencias emocionales u a la hora de expresar o comunicar, sea muy pobre; están muy verdes en general. En ese sentido, es un desafío para nosotros conectar con todos los jóvenes para que actúen. Incluso el proyecto pretende que salgan de esa apatía social en la que viven; que pasen de sólo pensar en ellos, en el yo, a convertirse en un grupo y actuar. Busca ser una llamada a la acción para que la juventud cambie el mundo o cambie el entorno en el que vive, y eso requiere de un proceso muy complejo, pero muy bonito y posible. Tenemos que creer en el proceso. Y creer en ellos, porque sí es verdad que la juventud necesita ser escuchada. Y no te puedes imaginar cuando se les crea un espacio adecuado, cómo se expresan y cómo lo dan todo. No les estamos dando ese espacio y están deseando expresarse, ser escuchados y tener la esperanza de que puedan hacer cosas. Y también tienen las ganas, sólo se trata de motivarlos un poco.

El proyecto pretende que salgan de esa apatía social en la que viven; que pasen de sólo pensar en ellos, en el yo, a convertirse en un grupo y actuar.

LA RECEPCIÓN DEL PROFESORADO
¿Y cómo percibes al profesorado y el sistema educativo en general en relación con los temas que aborda este proyecto?
El sistema educativo en general no está preparado para abordar muchos de los temas que se plantean en este proyecto. Y si lo abordan lo hacen muy por encima y con pinzas. Por ejemplo, las unidades didácticas del proyecto son muy cortitas, de 55 minutos. Ojalá podamos tener al profesorado, al sistema educativo en general, preparado para abarcar con más profundidad todos los temas que aborda este proyecto. Muchos profesores en la formación que les hemos dado han manifestado la importancia de las herramientas educativas que les ofrecemos. En concreto, en el bloque de emociones, el tema del diálogo, de la comunicación, de la competencia emocional, son herramientas que son extrapolables a cualquiera de las asignaturas.

Hay que profundizar más en aspectos que promuevan en el alumno el espíritu crítico, aprender a cooperar, a trabajar en equipo…

¿Cuál fue la reacción del profesorado en la formación que le habéis dado?
El profesorado ha reflexionado sobre la importancia de que el alumnado aprenda estos aspectos para la vida, más allá de los contenidos curriculares que se daban en el aula. Los tiempos están cambiando y van en otra onda mucho más rápida que lo que el sistema educativo se está moviendo. Hay que profundizar más en aspectos que promuevan en el alumno el espíritu crítico, aprender a cooperar, a trabajar en equipo… Una serie de valores propios de la economía del bien común que son transversales y que deben estar muy presentes en todo lo que la juventud aprende: pensar en el bien común. Nos hemos encontrado con profesores muy abiertos a estos contenidos. Pero luego nos encontramos con la rigidez del sistema para profundizar en este sentido. Nos queda mucho trabajo por hacer. Este proyecto es una base, una herramienta muy potente para que puedan trabajar en el aula muchos de aquellas dimensiones. El mismo alumnado se está dando cuenta de que necesitan el desarrollo personal y profesional para su futuro.

LA ESTRATEGIA PARA MOTIVAR AL ALUMNADO
¿Cómo has buscado que estos contenidos sean atractivos para los y las adolescentes, en cuanto a metodología, dinámicas…? En otras palabras: ¿cómo busca este proyecto motivarles?
Sí, en esta etapa están muy desmotivados, pero también porque los contenidos se les presentan con una metodología muy plana en general y que les aburre. El proyecto plantea una metodología totalmente distinta a la que están acostumbrados. El alumno se convierte en el centro y eso quiere decir que es el protagonista de su propio aprendizaje. Se crea un espacio de diálogo compartido, es decir: se parte de la necesidad de cada uno y se expone al grupo, dentro de un clima de confianza. Las sesiones arrancan primero con una dinámica para romper el hielo, en general, muy divertida y atractivas para el alumnado. En el sentido de que son de mucho movimiento, de juego, de indagación, de pensar. Dinámicas que les invitan a moverse desde el minuto uno. Después se invita a la acción, a la reflexión y otra vez a la acción y otra vez a la reflexión. Las actividades, dinámicas y juego que se proponen están exclusivamente creadas pensando en las necesidades del proyecto y de lo que sabemos que necesita el alumnado: mucha acción y ser protagonista absoluto de su proceso. Y siempre con el foco de que pasen del yo al nosotros, a ver cuáles pueden ser las necesidades del grupo.

El alumno se convierte en el centro y eso quiere decir que es el protagonista de su propio aprendizaje.

¿Cuál es el feedback que estás teniendo del proyecto, a celebrar y por mejorar?
En la formación del profesorado a principio de curso sentí que la guía había tenido muy buena acogida, les gustó mucho. Al principio veían el proyecto un poco utópico, pero luego cuando se le explicaba el contenido, la metodología, lo iban viendo más viable. Sé que está teniendo muy buena acogida. En los diferentes centros donde se está implementando están saliendo proyectos muy buenos por parte del alumnado. Ha sido un trabajo de mucho tiempo, totalmente abierto a cambio, a mejora en todo momento. De hecho, lo sigue siendo, porque nada es perfecto. Y mucho menos cuando se trabaja con personas, con jóvenes adolescentes, que siempre están aportando información de lo que funciona y de lo que no funciona a nivel educativo. Pero la metodología está funcionando, yo creía cien por cien en ella: es la que utilizo siempre. A mejorar está la duración de las sesiones, pues el contenido requiere de más reflexión, de más tiempo para que realmente el alumnado interiorice el contenido. Ha sido todo un reto tener que adaptar eso a 55 minutos. Me hubiese gustado tener al menos dos sesiones para tratar cada valor de la economía del bien común.

A mejorar está la duración de las sesiones, pues el contenido requiere de más reflexión, de más tiempo para que realmente el alumnado interiorice el contenido. Ha sido todo un reto tener que adaptar eso a 55 minutos.

¿Y el contacto con el exterior del centro?
Sí, eso también. Dar la oportunidad de salir, de que los proyectos salgan del aula. Si el equipo que ha creado un proyecto logra sacarlo del aula llevarlo a la práctica, es cuando triunfa el proyecto. Es decir, cuando lo llevan a la práctica para el bien común de su entorno. Entonces será cuando el proyecto habrá funcionado al cien por cien. Mientras, no deja de ser un proyecto que conciencia muchísimo y que te invita a pasar a la acción. Pero que se queda ahí.

LA NECESIDAD DEL CAMBIO EDUCATIVO
¿Crees que este tipo de enseñanza es viable en todos los colegios con una mayor presencia?
Por supuesto que creo que viable este tipo de enseñanza en todos los colegios. Pero requiere, primero, de una formación en la metodología que hemos empleado, para que el docente pueda aplicar las distintas dinámicas que se proponen. La viabilidad de un proyecto depende muchísimo de la voluntad de la persona que va a aplicar ese proyecto. Si la persona cree en el proyecto, puede ser más viable porque va a hacer todo lo posible para que el proyecto funcione y para que ese tipo de enseñanza funcione. Si no, se mantiene en su zona de confort, porque “si siempre se ha hecho de esa forma, estará bien”. Y no van a apostar por algo nuevo.

Hay que entender que los profesionales de la educación están muy desbordados en los centros y la mayoría de las veces por la burocracia que se le exige desde la administración pública.

¿Te encuentras frecuentemente con personas así?
Yo creo que cada vez me estoy encontrando con más profesionales que tienen la idea clara de que tiene que haber un cambio en la educación y en la metodología que se aplica. Porque ya no funciona la metodología de la enseñanza tradicional y hay que sustituirla. Pero no es fácil, porque hablamos de arriesgarse y saltar a un vacío, lo cual no todo el mundo está dispuesto a asumir. En cuanto a la mayor cantidad de tiempo para proyectos de este tipo, que me preguntabas antes, yo lo veo muy complicado. Es un debate que hemos tenido durante todo el proceso de creación del proyecto. Hay que entender que los profesionales de la educación están muy desbordados en los centros y la mayoría de las veces por la burocracia que se le exige desde la administración pública. Y eso hace que no puedan dedicar más tiempo a algo verdaderamente importante: el proceso de enseñanza aprendizaje de su alumno. Lo veo complicado. Pero es cuestión de voluntad y de conocimiento. Luego, no hay una sola metodología que funcione. Hay una mezcla de metodologías y de contenidos que van a despertar el interés de una parte del alumnado más que de otra. Este proyecto es muy completo porque forma también al profesorado en muchos niveles: ofrece un contenido de educación emocional, educación para la participación de aprendizaje, servicio de metodología participativa…

INVERTIR EN FORMACIÓN DEL PROFESORADO
¿Qué cambios crees que hacen falta para que este tipo de aprendizaje tenga mayor presencia en la educación pública?
Inversión en recursos para el profesorado. Inversión en formación para el profesorado por parte de la administración pública. Y que se revise toda la estructura de la educación en general. Porque, claro, hay cuestión de prioridades. Es cuestión de prioridades: ¿Nos estamos centrando en lo necesita un joven o una joven de 16 años? ¿Nos hemos planteado que hay muchos contenidos que son obsoletos? Y desde luego, falta mucho diálogo entre la administración pública y la comunidad educativa para llegar a un acuerdo y priorizar qué es lo que realmente se necesita. Este tipo de aprendizaje es muy necesario porque va a dotar al joven de una herramienta para el futuro. No solamente estamos hablando de que conozcan la economía del bien común. De hecho, la economía del bien común es una herramienta que le da al alumnado la oportunidad de cumplir con el objetivo de desarrollo sostenible. Pero no se queda ahí.

¿Nos estamos centrando en lo necesita un joven o una joven de 16 años? Falta mucho diálogo entre la administración pública y la comunidad educativa para llegar a un acuerdo y priorizar qué es lo que realmente se necesita.

¿Hasta dónde llega este proyecto?
El alumno está viviendo un proceso en el que se le está dando competencias emocionales, recursos para trabajar en equipo, la posibilidad de reflexionar, de indagar y de formar un espíritu crítico frente al mundo que le rodea. Son herramientas que le permiten desarrollarse tanto personal como profesionalmente para el futuro. Es un aprendizaje muy completo, la pregunta es si interesa y se quiere invertir en ello. En si se quiere que esto siga o se quede en un proyecto que se realizó entre 2019 y 2020, y que fue muy bonito y quedó muy bien en la foto. Pero el docente llega hasta donde puede, la viabilidad depende de lo que les interese a quienes están en la administración pública que se imparta en el aula. Hay muchos docentes con muchas ganas de cambiar la manera de funcionar, pero llegan hasta donde pueden y los recursos les permiten. Esta es la base para llegar a construir la pedagogía del bien común, pero faltan derribar muchos muros. Pero hemos empezado y hemos puesto el primer ladrillo de la casa.
Fuente: futurostenible.org

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