Lo sabes…y lo sabes

Ayer en Barcelona me senté al lado de una persona desconocida.
Era una chica de mi edad, con unos ojos preciosos y un aspecto llamativo….vestía como de skater, y de hecho se había traído un patinete a la formación.
Viene con él (o sobre él) desde su hotel hasta la feria donde nos reunimos cada día.

Según fue pasando el día en la formación compartimos impresiones, reflexiones y momentos varios. Me cayó muy bien.
Y me fijé en algo muy muy llamativo: su nutrición.

A lo largo del día se comió una lata grande de patatas Pringles, un kit kat, un bocadillo de pan bimbo -de esos que me comía en el recreo del cole-, y una bolsita de fresas… de las de chuchería, no te vayas a creer.

Cuando me ofreció una fresa de chuchería, y la acepté,
no pude evitar decirle: «Oye, veo que te alimentas a base de …» Y ella acabó la frase «Mier*a» y continuó «Sí, lo sé, estoy enganchada».
Yo no iba a usar esa expresión exactamente, pero sí, en definitiva era el concepto.

Por cierto, también se bebió un batido de esos de cacaolat y una coca cola normal.

Me quedé bastante pensativo.
Por un lado, si yo me hubiera comido todas esas cosas en el mismo día, tendría todavía al día siguiente dolor de tripa y una sensación física rara.
Pero hubo una época en la que podía hacerlo sin tanta consecuencia de primeras.

Por ejemplo, estudiando en la universidad. Y claro, a menudo arrastraba una sensación de estómago rara todo el día.
Es decir… es que nos podemos adaptar a todo. A lo bueno y a lo malo.
Y lo malo de adaptarse a lo malo es que sigues sufriendo más o menos el mismo daño pero sin saberlo.

Porque tu cuerpo se acostumbra.
Pero claro… esto le pasará factura. Ya se la está pasando, seguro.
Igual nos podemos adaptar a relaciones que no están bien, y sufrir sus consecuencias sin darnos mucha cuenta.

También nos podemos adaptar a un trabajo en el que no estamos bien y estar así de hecho toda la vida.

Nos podemos adaptar a estar todo el día estresados.
Y bueno, estoy usando la palabra adaptar.
Pero no creo que sea correcta.
Más bien es acostumbrarte, hacer de eso costumbre, pero tu cuerpo nunca se podrá realmente adaptar a algo que es tóxico para él: alimentos ultraprocesados constantes, estrés excesivo crónico, insatisfacción relacional o vital.
Puedes vivir con ello (sobrevivir) pero no adaptarte.

Y como le pasaba a ella, porque si no me habría acabado la frase, siempre habrá algo de nosotros, muy al fondo…que sabe lo que hay.

Lo sabe.
Lo sabes.

La cuestión es… ¿hasta cuándo vas a seguir aguantando?

Unos niveles de estrés que te matan, una situación laboral que te destruye, una vida que no está equilibrada ni plena.

Para cuando quieras dar un paso, aquí tendrás todas las herramientas para cambiar:

Programa CIMA – www.carloscenalmor.com
Por: Dr. Carlos Cenalmor
Psiquiatra

EL PERIÓDICO DE LA PSICOLOGIA – www.elperiodicodelapsicologia.info – info@elperiodicodelapsicologia.info
Teléfono: +34 675763503

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