¿Sabías que tu cuerpo conserva la huella del mar?


El plasma sanguíneo —la parte líquida de tu sangre— contiene los mismos tipos de minerales que encontramos en el agua de mar: sodio, cloruro, magnesio, calcio, potasio y oligoelementos como zinc, yodo o selenio.
No en las mismas proporciones, pero sí en la misma base mineral.
Esto no es casualidad.

La vida se originó en el océano, y nuestro organismo mantiene un “medio interno” que recuerda ese origen. En biología, esto se conoce como homeostasis: un equilibrio interno que el cuerpo regula constantemente para poder funcionar.

El fisiólogo francés René Quinton llevó esta idea más lejos. A principios del siglo XX utilizó agua de mar diluida (isotónica) en contextos terapéuticos, basándose en la similitud mineral con el medio interno. Sus trabajos impulsaron el uso de soluciones marinas en medicina de la época.

Hoy sabemos que los minerales son esenciales para funciones vitales:
• El sodio y el potasio regulan la hidratación celular
• El magnesio participa en cientos de reacciones enzimáticas
• El calcio es clave para músculos y sistema nervioso
• El cloruro y el bicarbonato ayudan al equilibrio ácido-base

Por eso, cuando entras en contacto con el mar, no solo es una sensación: estás interactuando con un entorno rico en minerales que históricamente ha formado parte de nuestra biología.

No es magia.
No es casualidad.
Es biología.

Alexandra Jesus

www.elperiodicodelapsicologia.info medio de comunicación especializado y Humanista +34 675763503 Telefono

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