Dactiloscopia cuando una huella puede contar una historia

Hoy, 1 de septiembre, se conmemora el Día Mundial de la Dactiloscopia, una fecha que nos invita a conocer una disciplina que, aunque habitualmente relacionamos con las investigaciones policiales y las series de televisión, tiene detrás una historia, una metodología científica y una enorme importancia en la identificación humana.

Por Maria Miret Donato. Terapeuta y co-editora de www.elperiodicodelapsicologogia.info

Una huella dactilar puede parecer simplemente una marca dejada sobre una superficie. Sin embargo, detrás de esas pequeñas líneas existe una característica fascinante: cada persona posee un patrón de crestas papilares que permite diferenciarla de otras personas.

Mucho más que una huella. La dactiloscopia es la disciplina encargada del estudio y análisis de las huellas dactilares con el objetivo de identificar a una persona. Sus aplicaciones se encuentran en ámbitos como la investigación criminal, la identificación de personas desaparecidas, la identificación de cadáveres o determinados procedimientos administrativos.

Pero, ¿por qué son tan importantes?

Las huellas se forman durante el desarrollo fetal y permanecen relativamente estables durante toda la vida. Las lesiones superficiales pueden modificar temporalmente su apariencia, pero cuando la piel se regenera, el patrón vuelve a aparecer. Las lesiones profundas, en cambio, pueden dejar cicatrices permanentes.

Esto convierte a nuestras manos en una especie de «firma biológica».

Cuando la ciencia entra en la escena del crimen. En una investigación, una huella encontrada en un objeto no significa automáticamente que una persona haya cometido un delito. Este es un aspecto especialmente importante que a menudo se simplifica en las películas.

Primero es necesario localizar, revelar, recoger y conservar correctamente la impresión. Posteriormente, los especialistas analizan sus características y las comparan con otras huellas.

Además, una huella puede aportar información sobre quién pudo haber estado en un determinado lugar, pero su interpretación siempre debe realizarse teniendo en cuenta el contexto de la investigación y el resto de las evidencias.

La ciencia forense no consiste únicamente en encontrar una coincidencia. Consiste también en interpretar correctamente qué significa esa coincidencia.

¿Y qué tiene que ver la psicología? A primera vista, dactiloscopia y psicología pueden parecer disciplinas muy alejadas. Sin embargo, ambas pueden encontrarse dentro del ámbito de la investigación criminal y forense.

La psicología puede ayudar a comprender aspectos relacionados con el comportamiento humano, la memoria de los testigos, la toma de decisiones, los interrogatorios, la percepción de una escena o los sesgos que pueden influir en una investigación.

Y aquí aparece una cuestión fundamental:

¿Podemos confiar siempre en nuestra propia percepción?. La respuesta es no.

Los seres humanos podemos cometer errores al recordar, interpretar o identificar determinados acontecimientos. Por eso, en una investigación, resulta fundamental combinar diferentes fuentes de información y evitar sacar conclusiones precipitadas.

El peligro de las series y las películas. Estamos acostumbrados a ver cómo un investigador encuentra una huella, la introduce en un ordenador y, en cuestión de segundos, aparece el nombre del sospechoso.

La realidad es bastante más compleja.

Las técnicas forenses requieren procedimientos específicos, profesionales cualificados y una interpretación cuidadosa de los resultados. Además, como ocurre con cualquier método científico, existen limitaciones y posibles fuentes de error.

Por eso es importante diferenciar entre ficción y ciencia forense.

Una pequeña marca, una gran historia. Las huellas dactilares nos recuerdan algo curioso: nuestro cuerpo contiene características que pueden permitir nuestra identificación incluso cuando nosotros no estamos presentes.

Una simple marca sobre un cristal, una puerta o un objeto puede convertirse en una pieza dentro de una investigación.

Pero quizá lo más interesante no sea únicamente la capacidad de una huella para identificar a alguien, sino lo que nos enseña sobre la ciencia: una evidencia aislada rara vez cuenta toda la historia.

La investigación consiste en reunir piezas, analizarlas con rigor y comprender qué nos dicen realmente.

Para reflexionar. En un mundo en el que cada vez utilizamos más sistemas de reconocimiento biométrico, la dactiloscopia también abre un debate sobre nuestra privacidad.

Nuestras huellas son parte de nuestra identidad. ¿Quién puede almacenar nuestros datos biométricos? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Para qué pueden utilizarse? ¿Qué ocurre si esa información se utiliza de manera incorrecta?

La tecnología nos permite identificarnos con una precisión cada vez mayor, pero también nos obliga a plantearnos dónde está el límite entre seguridad, investigación y privacidad.

Quizá por eso, detrás de una huella dactilar no haya solamente una cuestión policial.

Hay ciencia, tecnología, psicología, ética y, sobre todo, una pregunta que continúa fascinándonos:

¿Qué puede llegar a contar de nosotros una pequeña marca que dejamos sin darnos cuenta?


El Periódico de la Psicología | Divulgación y ciencia. www.elperiodicodelapsicologia.info

Artículo elaborado con motivo del Día Mundial de la Dactiloscopia. Telefono +34 625958660

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