Ayer salió muy bien mi bonus extra para ayudarte a salir del burnout. Nada como unas horitas de desconexión digital total para bajar el ritmo.
(tenía que hacer la broma)
Ahora en serio, espero que no te afectara demasiado y que si hubo algún susto en un ascensor o yendo a recoger a tus hijos al cole que acabara todo bien.
A mí me pilló en una reunión online.
De repente todo el mundo se desconectó a la vez.
Mientras la pantalla secundaria de mi ordenador se apagaba y yo casi me caía al suelo de mi cinta de caminar que se había parado bruscamente.
Solo quedábamos en la reunión los que teníamos conexión por 4G o satélite. Y uno de Mallorca.
El resto chau.
Estuvimos 30 minutos charlando animadamente haciendo hipótesis de lo que estaba pasando mientras iban apareciendo las noticias del apagón.
Me recordó a las primeras reuniones online que hacíamos durante la pandemia del covid.
La vida se había detenido y todo parecía «un juego».
En la pandemia yo dormí a pierna suelta tanto la primera como la segunda noche de confinamiento.
Me relajaba mucho eso de que el mundo se hubiera detenido.
Y eso que era autónomo. Es verdad que tenía la puerta abierta al teletrabajo, claro.
Sé que para muchas personas esos meses fueron de los mejores de su vida.
No lo dicen muy alto, pero a veces lo dicen.
Y es lógico… la vida se simplificó mucho.
Aunque en mi caso, un mes después me encontraba en la peor crisis de salud y burnout de mi vida.
A la que hoy agradezco muchas cosas… pero en ese momento fue duro.
El covid fue la gota que colmó el vaso de la vida estresante de millones de personas.
El último empujoncito hasta el burnout.
Sin ir más lejos, hace dos días me contaba su crisis de burnout en pandemia un compañero montañero de estos valles (que es informático y trabajaba online).
Anoche a las 22:20 recuperábamos la electricidad en el valle.
Yo estaba leyendo frente a la chimenea.
La conexión 4g de mi móvil hacía horas que había desaparecido.
Había salido a entrenar por la tarde a un mirador que me encanta.
Había comido y cenado caliente gracias a mi hornillo de montaña de gas.
En las ciudades sé que mucha gente salió a la calle. Se junto con vecinos, amigos, familia. Hasta se jugaba al trivial en las aceras.
Las terrazas a reventar.
Salí ya de noche y el panorama era increíble.
Todo oscuro. Cielo cuajado de estrellas.
El pueblo de la ladera de en frente en la total oscuridad, salvo por algunas luces de linterna que se adivinaban por las ventanas.
Para mí aquello era «lo que tendría que ser».
No estamos hechos para gestionar la cantidad de información que nos llega al cerebro cada día a causa de las telecomunicaciones.
Ni de nuestro loco estilo de vida.
Me vino bien esa tarde de silencio total.
De conexión conmigo mismo absoluta.
De ausencia de estrés «sintético».
Me ha dado que pensar.
Sí. Simplemente, estamos hechos para esa vida.
Ironías: el apagón pandémico ha pillado justo el día que lanzaba mi «Pastilla 2.0».
Una formación que no existiría de no ser por el covid que me llevó a mi mega crisis de burnout.
Mucho más profunda, larga, completa y fácil de escuchar que la antigua pastilla. Y apenas repito nada de lo que decía en la primera.
Ya te digo, esto es otra liga.
Aquí tienes toda la información. www.carloscenalmor.com
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Yo si fuera tú le echaría un vistazo.
Y si no compraste la «Pastilla» en su momento, créeme… ahora es el momento.
Nunca la vas a ver tan buena, bonita y barata como ahora (130€ solo hasta el 11 de mayo a las 23:59).
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Dr. Carlos Cenalmor
Psiquiatra
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EL PERIÓDICO DE LA PSICOLOGÍA – www.elperiodicodelapsicologia.info – info@elperiodicodelapsicologia.info – Barcelona – ISSN 2696-0850 – tEL.: +34 675763503 – HUMANISTAS