Bruxismo: cuando el cuerpo aprieta lo que la mente calla

El bruxismo es mucho más que apretar los dientes. Es un fenómeno silencioso que, desde la noche o el estrés cotidiano, nos habla de lo que aún no hemos dicho, de lo que no hemos soltado.
¿Y si en lugar de solo tratar el síntoma, escucháramos lo que quiere decirnos?

¿Qué es el bruxismo?
El bruxismo es un trastorno que consiste en el rechinar o apretar los dientes de forma involuntaria, especialmente durante el sueño (bruxismo nocturno), aunque también puede ocurrir mientras estamos despiertos (bruxismo diurno). Aunque puede pasar desapercibido, sus efectos pueden ser graves: desgaste dental, dolor mandibular, cefaleas y alteraciones en la articulación temporomandibular (ATM).

Causas: una mirada más allá de lo físico

Desde la odontología, se han señalado varias causas:
Maloclusión dental (mala alineación de los dientes)
Trastornos del sueño
Efectos secundarios de ciertos fármacos (como algunos antidepresivos)
Consumo de estimulantes (cafeína, alcohol, tabaco)

Pero desde la psicología, hay una perspectiva que cobra fuerza: el bruxismo como somatización de tensiones emocionales. Muchos casos están estrechamente relacionados con:
Estrés crónico
Ansiedad o irritabilidad contenida
Exigencia interna excesiva
Sentimientos no expresados o reprimidos

En palabras simples: el cuerpo aprieta lo que la mente no puede soltar.

El lenguaje del cuerpo: ¿qué está diciendo tu mandíbula?
Cuando una persona aprieta los dientes sin darse cuenta, podría estar “sosteniendo” emociones que no han encontrado otro canal de expresión. La mandíbula se convierte en el lugar donde se muerde la rabia, el miedo o la impotencia.

Desde la psicosomática, el bruxismo se interpreta como un intento inconsciente de controlar lo que no se puede controlar. Así, la tensión emocional se convierte en tensión muscular.

Enfoques terapéuticos combinados
1. Desde lo físico:
Férula dental nocturna: protege los dientes del desgaste.

Masajes mandibulares y fisioterapia: alivian la tensión muscular.

Mejorar la higiene del sueño y reducir estimulantes.

2. Desde lo emocional y psicológico:
Psicoterapia individual: ayuda a identificar y expresar las emociones subyacentes.

Técnicas de relajación, respiración y mindfulness

Terapias integrativas como hipnosis ericksoniana, arteterapia o constelaciones familiares

Escritura Terapéutica. ESCRIBIR PARA SANAR. Psicoescritura.

3. Desde la escritura terapéutica: soltar a través de la palabra. ESCRIBIR PARA SANAR. Psicoescritura.
La escritura puede ser un canal poderoso para procesar las emociones que no logramos verbalizar. A continuación, un ejercicio práctico:

✍️ Ejercicio de escritura terapéutica: “Lo que no dije”
Objetivo: Explorar y liberar tensiones contenidas que podrían estar relacionadas con el bruxismo.

Busca un espacio tranquilo y escribe sin interrupciones durante 10-15 minutos.

Usa esta consigna como disparador:
“Querida mandíbula, hoy te doy permiso para soltar. Esto es lo que llevo apretando en silencio…”

Deja que las palabras fluyan sin preocuparte por la forma. No edites. Escribe todo lo que salga, incluso si parece sin sentido.

Al finalizar, cierra con esta frase:

“Hoy elijo relajarme. Hoy me doy permiso para descansar.”

Puedes repetir este ejercicio por las noches antes de dormir o después de un día especialmente tenso.

El bruxismo es una señal. No solo dental o muscular, sino emocional. Escuchar lo que hay detrás del apretón es parte de un enfoque de salud integral. El cuerpo habla, y a veces, es necesario escribir para poder escuchar.

EL PERIÓDICO DE LA PSICOLOGÍA – www.elperiodicodelapsicologia.info – info@elperiodicodelapsicologia.info . Barcelona – Tel. +34 675763503 – ISSN 2696-0850 – Humanistas por el Bien Común

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