El Periódico de la Psicología Bcn 18.03.2026 www.elperiodicodelapsicologia.info info@elperiodicodelapsicologia.info
¿Alguna vez has tenido la sensación de estar reviviendo una historia que no es tuya? ¿Has cumplido años y, sin motivo aparente, te ha invadido una tristeza que no puedes explicar? ¿O quizás has tomado decisiones que, mirando en retrospectiva, parecen seguir un guión escrito mucho antes de que nacieras?
Redacción
Puede que no estemos tan libres como creemos. Esta es la premisa, tan inquietante como liberadora, que nos dejó Anne Ancelin Schützenberger, la psicóloga y psicoanalista francesa considerada la gran pionera de la psicogenealogía.
En una época donde la salud mental busca respuestas más allá del individuo, su obra sigue siendo un faro para entender los lazos invisibles que nos unen a nuestras generaciones pasadas.
¿Quién fue Anne Ancelin Schützenberger?
Para entender esta corriente, primero hay que conocer a la mujer que la impulsó. Anne nació en Moscú en 1919, aunque se crió y desarrolló su carrera en París. Su biografía es tan fascinante como su teoría: fue miembro de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y, gracias a una beca Fulbright, viajó a Estados Unidos, donde tuvo la oportunidad de trabajar con gigantes como Margaret Mead y Gregory Bateson en el famoso grupo de Palo Alto . Esta mezcla de coraje, experiencia clínica y una mente abierta a la psicología social y la cibernética fue el caldo de cultivo perfecto para que, ya en los años 70, empezara a desarrollar lo que hoy conocemos como psicogenealogía .
El Genosociograma: La radiografía del alma familiar
Schützenberger no se limitó a observar; creó una herramienta. Se trata del genosociograma. Imaginen un árbol genealógico, pero dinámico, emocional y lleno de matices. No es solo un dibujo con nombres y fechas; es un mapa que traza las relaciones afectivas, los conflictos, los secretos, las alianzas y, sobre todo, las repeticiones .
En su libro emblemático, ¡Ay, mis ancestros! (cuyo juego de palabras en francés, Aïe, mes aïeux, es un grito de dolor y reconocimiento hacia los mayores), Schützenberger nos invita a dibujar ese árbol prestando atención a los detalles: ¿hay fechas que se repiten? ¿Enfermedades que aparecen a la misma edad? ¿Profesiones o destinos trágicos que parecen heredarse? .
La autora solía decir que «somos eslabones de una cadena de generaciones» y que, a veces, sin saberlo, estamos «pagando las deudas» de nuestros antepasados o siendo leales a ellos repitiendo sus patrones . Esto no es misticismo, sino la observación clínica de cómo los traumas no resueltos, los duelos no elaborados y los secretos innombrables (los «no-dichos») buscan, de alguna manera, una salida en las generaciones siguientes .
El síndrome del aniversario y las lealtades invisibles
Uno de los conceptos más potentes que acuñó es el síndrome del aniversario. Schützenberger observó que muchas personas enfermaban, sufrían accidentes o morían en la misma fecha o a la misma edad que un antepasado que vivió un evento traumático .
El caso más citado, y que a ella misma la dejó «estupefacta», fue el de una joven paciente sueca de 35 años con un cáncer terminal. Durante una sesión en su domicilio, la terapeuta notó el retrato de una mujer joven. Al preguntar, la paciente reveló que era su madre, que también había muerto de cáncer a los… 35 años . Esa «doble coincidencia» fue la chispa que encendió una investigación de décadas.
A esto se suma la teoría de las lealtades familiares invisibles, un concepto que tomó de Ivan Boszormenyi-Nagy. Funciona como una especie de contabilidad inconsciente: si un abuelo murió arruinado, el nieto puede sabotear su propio éxito económico para no traicionar su memoria. Si una tía murió en el parto, la sobrina puede desarrollar miedos irracionales al embarazo . No es un castigo, es una lealtad.
Luces y sombras de la psicogenealogía
Sin embargo, como ocurre con todas las disciplinas que tocan lo profundo del ser humano, la psicogenealogía no está exenta de controversia. Es importante abordarla con espíritu crítico. Críticos como Nicolás Gaillard señalan que, en ocasiones, el método puede caer en el error de buscar relaciones de causalidad donde solo hay meras coincidencias estadísticas .
Además, la falta de una regulación estricta ha hecho que proliferen «terapeutas» formados en cursos exprés de fin de semana, lo que puede derivar en prácticas poco rigurosas o en la creación de «falsos recuerdos» que generen más dolor que alivio . Desde este espacio, creemos que la psicogenealogía es una herramienta valiosa de exploración personal, pero debe ser aplicada por profesionales de la salud mental con una base sólida en psicología clínica, y no como un sustituto de tratamientos médicos o psiquiátricos necesarios.
La liberación de conocer
A pesar de las críticas, el valor de la obra de Schützenberger es incuestionable. Ella nos dio un lenguaje y un método para preguntarnos de dónde venimos para saber hacia dónde vamos. Al fin y al cabo, como bien dijo La Nación en una reseña sobre su libro, el objetivo final es «discernir lo propio de lo heredado» .
Anne Ancelin Schützenberger falleció en 2018, a los 98 años, dejando un legado enorme. Nos enseñó que al sacar a la luz los esqueletos del armario y darles un lugar, podemos dejar de repetir. Porque entender el dolor del abuelo o el secreto de la bisabuela no es para culparlos, sino para, finalmente, soltar esa mochila que ni siquiera sabíamos que llevábamos. Al fin y al cabo, no se trata de vivir la vida de nuestros ancestros, sino de usar su historia para comprender la nuestra y, por fin, vivir la propia.
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