El Periódico de la Psicología. Barcelona 29.10.2025. www.elperiodicodelapsicologia.info. Tel. +34 675763503
Cada día, millones de niños van al colegio con una mochila llena de libros… y de emociones.
Allí no solo aprenden contenidos, sino también a convivir, a entenderse con los demás y a descubrir quiénes son.
Sin embargo, algunos niños enfrentan una dura realidad: el bullying, o acoso escolar. Y aunque no siempre se puede evitar que existan agresores, sí podemos preparar a los niños para que no sean víctimas fáciles del maltrato emocional o físico.
La clave está en la seguridad interior.
Los niños que confían en sí mismos tienen menos probabilidades de ser blanco de burlas o exclusión.
Por eso, el primer paso es ayudarles a creer en su propio valor, no por lo que hacen, sino por lo que son.
Cuando el niño se siente querido, escuchado y respetado en casa, su autoestima se fortalece. Y desde esa seguridad, es menos probable que tolere o normalice el maltrato.
No le digas solo “eres el mejor”, sino “confío en ti”, “me gusta cómo lo intentas”, “veo que te esfuerzas”.
Fomentar la autonomía sin sobreproteger.
A veces, por amor, los adultos queremos evitarles cualquier dificultad. Pero los niños necesitan experimentar retos pequeños y superarlos.
Cada vez que lo hacen, crece su sensación de capacidad.
Déjale equivocarse, resolver un problema, defender su punto de vista con respeto.
Esa autonomía les enseña que pueden cuidar de sí mismos y que su voz tiene valor.
Educar la empatía y los límites
Un niño empático comprende el dolor de los demás. Pero igual de importante es que aprenda a poner límites: decir “no” cuando algo lo incomoda, sin miedo a ser rechazado.
Enseñarle a ser amable no significa enseñarle a aguantarlo todo.
Ser empático y tener límites claros lo protegerá del abuso… y también de convertirse en agresor.
Mantener una comunicación abierta.
El silencio es el terreno donde el bullying crece.
Muchos niños no cuentan lo que les pasa porque sienten vergüenza o miedo a decepcionar.
Por eso, lo más poderoso que puedes hacer como padre, madre o docente es escuchar sin juzgar.
Preguntas sencillas abren grandes puertas:
“¿Cómo te sentiste hoy en el recreo?”
“¿Hay alguien que te hace sentir mal?”
Haz que sepa que en casa puede hablar de todo, incluso de lo que duele.
Enseñar resiliencia: la fuerza de volver a levantarse.
La vida no siempre es justa, pero sí puede ser una gran maestra.
Cuando los niños ven que los adultos enfrentan los problemas con calma, buscando soluciones en lugar de rendirse, aprenden a hacer lo mismo.
La resiliencia no es no sufrir, sino aprender a levantarse sin perder la esperanza.
La escuela también educa en humanidad.
Los colegios tienen un papel esencial.
Más allá de enseñar materias, deben promover una cultura de respeto, empatía y diversidad.
El bullying no se combate solo castigando, sino educando emociones, escuchando y creando comunidad.
Educar a un niño para que no sea víctima del bullying no significa hacerlo duro o indiferente.
Significa ayudarlo a construir una autoestima sólida, una voz propia y un corazón empático.
Un niño que se siente valioso, acompañado y comprendido es menos vulnerable ante la crueldad y más capaz de transformarla en aprendizaje.
“La mejor defensa ante el bullying no es la dureza, sino la conciencia profunda de quién soy y cuánto valgo.”
— EL PERIÓDICO DE LA PSICOLOGÍA
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