Hace unos días se ha hecho viral un video donde decenas de estudiantes reconocen que usan habitualmente alguna herramienta de inteligencia artificial (IA) para hacer los deberes o los trabajos del instituto. Habrá quién ha visto confirmada una sospecha fundamentada por el que ve en su insti y habrá quién se haya sorprendido de que este hecho parezca tan habitual (porque recordamos que un video en las redes sociales no es siempre reflejo de la realidad). Pero más allá de los comentarios superficiales o de las respuestas escandalizadas y moralistas que haya suscitado el video, nos apetece preguntarnos si hacer los deberes y los trabajos con inteligencia artificial es una buena o mala idea.
Inteligencia artificial en nuestro día a día
Queda claro que algunas herramientas generativas con IA han venido para hacerse un lugar, también, en el día a día de las personas. Desde que hace un par de años se hicieron accesibles al público general este tipo de programas, que incluyen generadores de texto y de imagen con inteligencia artificial, su uso ha crecido tan rápidamente como la preocupación que despierta.
Hacer los deberes a golpe de móvil con una simple pregunta, ¿realmente es una buena idea?
A pesar de que su uso todavía plantea los mismos dilemas que al inicio, usarla se ha convertido en costumbre entre muchas personas. Hay quién le pide recetas, otras recomendaciones literarias, algunos lo utilizan para acceder a fórmulas de hojas de cálculo o como corrector de textos y otros, directamente, porque los haga los deberes y los trabajos que tiene que presentar en clase.
Inteligencia artificial, aprendizajes y hábitos
De entrada, hay que saber cómo funcionan estos programas donde “hablas” con un chatbot (o programas que pueden mantener conversaciones con personas de forma automática). Estos programas son generadores de textos, pero está claro que no son un ser racional con capacidad de pensar. Es decir, hacen cálculos para escoger la palabra más probable que vaya detrás de la que ha escrito inmediatamente antes, eso sí, teniendo en cuenta las órdenes que han recibido. A pesar de que lo qué hace es bastante impresionante, esto está bastante alejado de pensar.
Si hablamos de deberes o trabajos de clase, algunos resultados pueden ser suficientemente buenos para recibir una buena nota. Ahora, no es una sorpresa que, si realmente nos fijamos en los aprendizajes a hacer a en un trabajo, pues seguramente el resultado no es tan satisfactorio. Sí, es probable que seas una experta en hacer las preguntas correctas porque el chatbot te haga el trabajo. Y esto puede ser una habilidad. Pero también es probable que no aprendas realmente sobre el contenido o la habilidad que se te plantea con los ejercicios.
Para mantenerlo aterrizado, lo podemos comparar con una calculadora. Es una comparación que se hace a menudo. En principio, las calculadoras, como su nombre nos deja adivinar, tendrían que servir para resolver cálculos matemáticos que pueden ser complejos hacer de cabeza. Pero es cierto, que a medida que la tecnología mejora, las calculadoras son capaces no solo de resolver cálculos matemáticos básicos (sumar, restar, multiplicar y dividir) sino que pueden resolver fórmulas más complicadas.
Las calculadoras son una gran herramienta, también te pueden facilitar mucho el trabajo aunque no tengan la IA integrada
Evidentemente, si tú le pones una fórmula a una calculadora, y lo haces bien, obtendrás el resultado numérico deseado, pero quizás no conocerás el procedimiento que se tiene que seguir para resolver el cálculo. En muchos casos está bien conocer los procedimientos por diferentes motivos: a veces son la base para futuros aprendizajes más complejos, comprender el procedimiento ayuda a entender cuándo se puede aplicar y cuándo no, o simplemente lo tienes que saber resolver sin calculadora porque se exige esta competencia en los estudios que estás haciendo.
Es decir, no hará falta que repitamos cada vez un proceso que puede hacer una calculadora, porque posiblemente tendremos una calculadora a mano. Pero sí que es importante aprender a hacer el procedimiento, aprender los porqués, coger mecánicas, etc. porque nos servirá para otras cuestiones.
Pues bien, hacer los deberes con un chatbot es similar. Puedes usarlo para pedirle que te haga los deberes o el trabajo directamente. Es decir, es una herramienta y tú tienes que decidir si prefieres que haga el trabajo en tu lugar, o que sea un apoyo por aquellos aprendizajes que tienes que hacer.
Entonces, ¿qué?
Quizás es cierto que hacer los deberes y los trabajos así es más rápido. Quizás recurriendo a estos atajos te parece que le puedes dedicar el tiempo a otras cosas más interesantes, o incluso sacas más buena nota. Pero también es cierto que asumes otros riesgos, como que te enganchen y suspendas, que te confíes o te autoengañes (y realmente el día del examen tienes que estudiar el doble o te la juegues más porque no tienes a tu chatbot salvador al lago). Como ya hemos comentado, el riesgo principal es que quizás no aprenderás aquello que te propone el profesorado que aprendas. Que a veces no le ves mucho el sentido, o no lo parece, pero de verdad que la mayor parte de las veces sí que lo tiene.
Más allá de posibles moralismos, nos podemos plantear, ¿Cuándo es una ayuda o cuándo soy dependiente? Ser dependiente, en general, no es muy buen negocio. Tampoco lo es serlo de las pantallas. Ni, en este caso, de la IA para que nos haga los trabajos.
Si volvemos al ejemplo de la comparación con la calculadora, esta es una herramienta relativamente simple y accesible. Pero los chatbots y el software de la IA que se está usando, son propiedad de compañías que, en cualquier momento, nos pueden negar el acceso a estos recursos, convertirlos de pago, permitir hacer trabajos de calidad solo a la gente que lo pueda pagar o cualquier otra restricción que los pase por la cabeza.
¿Es una buena idea pues?
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