Hay números que duelen más por lo que esconden que por lo que dicen. El 76,1% de las personas entre 60 y 75 años en España no conoce ningún teléfono de ayuda psicológica. Tres de cada cuatro. Y entre los pocos que aciertan a mencionar uno, el más citado es el 112, el de emergencias generales. La línea 024, la que existe específicamente para atender la conducta suicida, fue mencionada de forma espontánea por apenas el 0,4% de los encuestados .
Redacción Barcelona www.elperiodicodelapsicologia.info
Ese dato, extraído del estudio ¿Buscan ayuda las personas mayores más jóvenes? Claves de un estudio nacional sobre salud mental, impulsado por el Observatorio Social de la Fundación «la Caixa» junto a la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València, dice más sobre nuestra sociedad que muchos discursos sobre concienciación . Porque no se trata solo de que existan recursos, sino de que la gente sepa que existen. Y cuando alguien está mal, cuando atraviesa una crisis, cuando la desesperanza aprieta, el tiempo que se pierde buscando a quién llamar puede ser un tiempo que no se tiene.
Casi la mitad no sabe cómo llegar
El estudio, que analizó la percepción de 1.411 personas representativas de la población española de 60 a 75 años, revela que el 44,8% considera difícil o muy difícil acceder a recursos de salud mental . Atención psicológica, atención psiquiátrica, líneas telefónicas, asociaciones de apoyo: casi la mitad de quienes podrían necesitarlos no ven el camino claro hacia ellos.
Hay algo especialmente llamativo en cómo se distribuye esa percepción. Quienes tienen entre 60 y 64 años son los que más dificultades ven: el 52% cree que acceder es difícil o muy difícil. En el grupo de 70 a 75 años, ese porcentaje baja al 38,7% . Miriam Marco, investigadora de la Universitat de València y coautora del estudio, apunta una posible explicación: las personas más jóvenes dentro de este grupo quizá tienen expectativas más altas de lo que debería ser el acceso a la atención psicológica, o son más conscientes de las barreras que existen. Las generaciones mayores, en cambio, pueden haber normalizado la escasez o directamente no reconocer sus propias necesidades de atención .
La soledad como puerta cerrada
Hay un hallazgo que merece detenerse a pensar. Las personas que se sienten más solas muestran actitudes menos favorables hacia la búsqueda de ayuda . No es una contradicción menor. Quienes más compañía necesitan son, precisamente, quienes menos predisposición muestran a buscarla. La soledad no solo duele: también aísla de las posibles salidas.
En contraste, quienes ya han pasado por tratamiento psicológico muestran actitudes mucho más abiertas. Casi tres de cada cuatro participantes (73,6%) nunca habían recibido atención psicológica. Pero entre los que sí la tuvieron, la experiencia previa se asocia con mayor apertura, menos estigma y más disposición a volver a pedir ayuda si hiciera falta . Es como si el primer paso fuese el más difícil, y una vez dado, la puerta quedase entreabierta.
Mujeres: más dispuestas, pero más castigadas. El estudio encontró diferencias de género que resultan incómodas de leer. Las mujeres muestran, en conjunto, actitudes significativamente más favorables hacia la búsqueda de ayuda: mayor apertura psicológica, menos preocupación por el estigma, menor percepción de soledad social . Sin embargo, también perciben peor calidad de vida y peor estado de salud que los hombres .
Dicho de otro modo: ellas están más dispuestas a pedir ayuda, pero también sienten que están peor. Y cuando se les preguntó por el impacto de la pandemia, el 24,6% de las mujeres afirmó que su bienestar personal había empeorado, frente al 15,9% de los hombres. Al valorar la salud mental de su generación, las cifras se disparan: el 59,4% de ellas y el 42,2% de ellos cree que empeoró .
La pandemia que seguimos arrastrando. Ese último dato invita a una reflexión. La percepción del deterioro es mucho mayor cuando se mira al colectivo que cuando se mira a uno mismo. Vemos con más claridad el malestar de los demás que el propio. Quizá porque reconocer el propio sufrimiento sigue siendo incómodo, o porque la narrativa de «yo estoy bien, son los otros los que están mal» protege de algo.
Pero el estudio confirma que la huella de la pandemia sigue ahí. No como un recuerdo lejano, sino como una sombra que se proyecta sobre la percepción que las personas mayores tienen de su propio bienestar y del de sus iguales .
Lo que no se conoce, no se usa. Volvamos al 024. Una línea gratuita, confidencial, atendida por profesionales, disponible las 24 horas. Un recurso pensado exactamente para los momentos en que alguien no ve salida. Y casi nadie en el grupo estudiado sabe que existe.
Marco lo dice con claridad: «Conocer que el 024 existe y saber cómo acceder a él es un primer paso para que pueda ser utilizado cuando una persona lo necesite» . Parece obvio, pero no lo es. Porque durante años hemos invertido en crear servicios y muy poco en asegurarnos de que la gente sepa cómo llegar a ellos. Hemos construido puentes sin señalizar los caminos.
El estudio apunta a algo que trasciende la salud mental: la información no llega a quienes más la necesitan. O llega por canales que no son los suyos, en formatos que no reconoce, en momentos en que no está buscando. La investigadora insiste en la necesidad de «mejorar la difusión de los recursos entre la población mayor y de acercar esta información a los espacios y canales que utilizan habitualmente» .
Una generación que no siempre sabe pedir. Hay algo profundamente humano en esta dificultad. Una generación que creció en un país donde ir al psicólogo era cosa de locos, donde las emociones se guardaban en casa, donde aguantar era una virtud. Ahora les decimos que pidan ayuda. Pero pedir ayuda requiere un lenguaje que a veces no se tiene, un mapa que no se conoce, una confianza en que al otro lado habrá alguien que escuche sin juzgar.
El estudio de la Fundación «la Caixa» no es solo una radiografía de barreras de acceso. Es también un recordatorio de que la salud mental no se resuelve solo con presupuesto. Se resuelve con información que llega, con recursos que se conocen, con puertas que se pueden abrir. Y con la certeza de que, cuando alguien por fin decide pedir ayuda, habrá alguien al otro lado.
El Periódico de la Psicología analiza los estudios más relevantes sobre salud mental en España. Si tienes información sobre investigaciones que merezcan ser contadas, escríbenos. info@elperiodicodelapsicologia.info