Psicoanalisis y religión: ¿un conflicto ineludible, un problema insoluble, una integración imposible?

Sabemos que Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, fue un autor que surgió como resultado de la racionalidad moderna, a la cual promovió. Paradójicamente, también propuso ciertas bases para la crítica de esta forma de ver el mundo y al ser humano. Como hombre de su tiempo, partícipe de una visión materialista y positivista, Freud hizo eco de la profecía del “fin de la religión”. La racionalidad científica y el tiempo que todo lo marchita, lograrían paulatinamente debilitar esa vana ilusión que es la religión. Desde que Freud era estudiante de medicina, en la Universidad de Viena, se asumió como ateo, si bien, frecuentó a Franz Brentano, exsacerdote dominico, quien era la máxima figura filosófica en esos momentos en dicha universidad.
Freud le escribió en una carta a su amigo, Eduard Silberstein, sobre la impresión que le causó Brentano, diciéndole que era un hombre extraño porque era creyente y teólogo, al mismo tiempo que darwiniano, inteligente y casi genial. Muchos años después, en su escrito Acciones obsesivas y prácticas religiosas (1907/1992b), Freud afirmó, sin matiz alguno y de forma demoledora, que la religión era una neurosis universal y la neurosis obsesiva
Primero, en su estudio sobre Leonardo (1910) y luego en el caso Schreber (1911), dejando de lado la cuestión sobre la validez del psicoanálisis aplicado, Freud empieza a relacionar la figura del padre con la imagen de Dios. Es importante hacer notar que, en el caso Schreber, vemos cómo la paranoia y el delirio de este juez están impregnados de tintes religiosos. Así, la psicosis paranoide, una de las neurosis narcisistas según la visión freudiana, está atravesada por el conflicto con el padre y la imagen de Dios del discurso religioso. Pero es en Totem y tabú (1913/1991) donde Freud plantea el origen común entre neurosis y religión: el conflicto edípico.
En efecto, en el complejo de Edipo como estructura básica universal, tanto la neurosis como religión tienen una identidad de origen. Así, la religión eterniza el conflicto con el padre, quien es elevado ahora a la categoría de Dios, por lo que éste “[…] es una sustitución y una magnificación del padre” Conflicto donde la ambivalencia, el amor y el odio, sigue teniendo un papel central. Este conflicto y su ambivalencia inherente serán la base para la explicación de esa doble figura deformada del padre: Dios y el Demonio. La nostalgia y el amor al padre crean la imagen de Dios. El odio y el temor crean la de Satanás. Finalmente, tanto en la neurosis como en la religión hay un retorno de lo reprimido: en la primera, el síntoma; en la segunda, el dogma, la moral y los rituales. Otra línea más de la visión de Freud sobre la religión es el nexo que establece entre ésta y la psicosis: la locura. Si bien, no llega a equiparar la religión con la psicosis, sí hay un punto de analogía entre ambas: la ilusión. Para entender la ilusión como punto de encuentro entre psicosis y religión, Freud usa el modelo de la elaboración onírica…
Por: Freud Psicoanálisis. Mario Manaos

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