Actualmente se estima que entre el 8% y el 11% de las personas mayores de 65 años o más que viven en países de altos ingresos tienen algún tipo de demencia. Solo en Estados Unidos, se calcula que 6,2 millones de estadounidenses mayores de 65 años viven con demencia. Se estima que para el año 2060 este número podría aumentar a 13,8 millones, a no ser que se desarrollen avances médicos que prevengan, retrasen o curen la demencia o enfermedad de Alzheimer.
En contraste con lo anterior, un estudio publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association en marzo del 2022, y el cual fue realizado en las comunidades indígenas de amerindios Tsimane y Moseten de la amazonia boliviana encontraron que la prevalencia de demencia es mínima, de hecho, se encuentran entre las más bajas del mundo, solo alrededor del 1% sufre de demencia (Gatz, M., et al., 2022).
Los resultados de esta investigación también son comparables con otros estudios de otras poblaciones indígenas y rurales con bajos niveles de alfabetización, los cuales han encontrado una prevalencia de demencia muy variable; por ejemplo, una revisión sistemática de 15 estudios de poblaciones indígenas en Australia, América del Norte, Guam y Brasil encontró una prevalencia de demencia entre el 0,5 % y el 20 % en personas entre 60 o 65 años (Warren, L. A., et al., 2015).
Lo anterior puede deberse a que las poblaciones indígenas de otras partes del mundo tienen un contacto más directo con sus vecinos no indígenas, y en su mayoría, han adoptado sus estilos de vida y son propensas a presentar obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Esto sugiere que cuando los estilos de vida cambian radicalmente, las poblaciones indígenas pueden correr un riesgo aún mayor de desarrollar demencia (Gatz, M., et al., 2022).
Los Tsimane, aproximadamente unos 17.000, tienen un estilo de vida de subsistencia físicamente exigente, viven en pequeñas comunidades ubicadas, principalmente a lo largo del río Maniqui, un afluente del Amazonas. Pescan, cazan y cultivan con herramientas manuales y recolectan sus alimentos del bosque. Tienen un acceso mínimo a la electricidad, el agua limpia, al tratamiento de aguas residuales o medicamentos (Gurven, M., et al., 2017).
Los Moseten, aproximadamente unos 30.000, aunque están relacionados genética y lingüísticamente con los Tsimane, están más aculturados en la sociedad boliviana. Viven en una proximidad residencial más cercana a la economía de mercado, tienen mayor fluidez del español, escolaridad y acceso a agua limpia, alimentos comprados en tiendas y servicios médicos. Sin embargo, todavía residen en aldeas rurales y su subsistencia es principalmente agrícola.
Para poder realizar dicho estudio y diagnosticar la demencia y el deterioro cognitivo entre ambos grupos de indígenas, los investigadores utilizaron imágenes de tomografía computarizada (TC) cerebral, evaluaciones cognitivas y neurológicas y cuestionarios culturalmente apropiados; los cuales fueron facilitados por un equipo local de asistentes de investigación bilingües capacitados de Tsimane y médicos bolivianos.
Los autores del estudio plantean que las bajas tasas de prevalencia de demencia encontrada en los Tsimane y Moseten, ocurre en poblaciones con un estilo de vida de subsistencia físicamente activo y bajas tasas de enfermedad cardiovascular, diabetes y obesidad, lo que puede proteger la salud del cerebro, a pesar de que presentan una alta carga de infecciones parasitarias y bacterianas.
Los investigadores también encontraron un deterioro cognitivo leve prevalente o similar al de otras poblaciones.
Los casos de deterioro cognitivo entre los Tsimane se caracterizan por:
• Déficits, cognitivos visuoespaciales
• Déficits cognitivos en la atención y en las funciones ejecutivas
• Síntomas parkinsonianos
• Calcificación vascular de las arterias que irrigan los ganglios basales.
Actualmente, los investigadores están volviendo a visitar estas poblaciones de indígenas para hacer un seguimiento a todos aquellos que fueron evaluados previamente y evaluar si hay nuevos casos de demencia. Además, también están explorando si tienen alguna protección genética contra el envejecimiento cognitivo y como los procesos vasculares e infecciosos contribuyen a la calcificación intracraneal que, sorprendentemente, era tan común en la mayoría de los adultos evaluados.
Por otro lado, Hillard Kaplan, coautor principal de esta investigación y profesor de economía y antropología de la salud en la Universidad de Chapman, plantea que observar estas poblaciones diversas ayuda a encontrar soluciones a la creciente prevalencia de la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas, además aumenta y acelera su comprensión y el conocimiento que se tiene sobre ellas.
nancycastrillon.com
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