Psicosis nuevas pistas cerebrales para comprender la evolución de los síntomas antes de un primer episodio

Redacción Barcelona El Periódico de la Psicología

Un estudio publicado en Nature Mental Health relaciona cambios en la conectividad del hipocampo con la evolución de determinados síntomas y del funcionamiento cotidiano en personas con alto riesgo clínico de psicosis. Los resultados abren una línea de investigación, pero no permiten predecir quién desarrollará el trastorno.

Comprender cómo comienza un trastorno psicótico es uno de los grandes retos de la psiquiatría. En algunos casos, antes de un primer episodio aparecen cambios graduales en el pensamiento, las emociones, la motivación o las relaciones sociales. Sin embargo, estas señales no siempre son fáciles de interpretar y pueden tener muchas explicaciones diferentes.

Una investigación publicada el 7 de octubre de 2026 en la revista Nature Mental Health aporta nuevos datos sobre los cambios cerebrales asociados a la evolución clínica de algunas personas consideradas de alto riesgo de psicosis.

El estudio analizó datos de neuroimagen y evaluaciones clínicas de 434 participantes, incluidos 356 individuos con alto riesgo clínico y 78 controles sanos. Los investigadores examinaron cómo evolucionaba la conectividad dentro del hipocampo a lo largo de ocho meses y cómo esos cambios se relacionaban con los síntomas y el funcionamiento cotidiano.

El hipocampo, una estructura importante para el cerebro

El hipocampo es una estructura cerebral fundamental para determinados procesos de memoria y aprendizaje. También participa en redes que intervienen en la forma de interpretar el entorno y relacionar experiencias.

En los últimos años, distintas investigaciones han estudiado cómo las alteraciones de la conectividad cerebral pueden relacionarse con los trastornos psicóticos. La conectividad describe, en este contexto, patrones de coordinación entre regiones o circuitos cerebrales; no debe entenderse como una medida sencilla de la salud mental de una persona.

En el nuevo estudio, los investigadores observaron que una disminución de la conectividad dentro del hipocampo a lo largo del tiempo se asociaba con un empeoramiento posterior de determinados síntomas negativos, síntomas depresivos y aspectos del funcionamiento psicosocial.

La asociación se observó en el grupo de alto riesgo y no apareció de la misma manera en los controles sanos.

Una pista sobre la evolución clínica, no una predicción individual

Uno de los resultados más interesantes fue que la disminución de la conectividad hipocampal precedía a un empeoramiento posterior de los síntomas negativos. Esta secuencia temporal aporta información para investigar posibles mecanismos implicados en la evolución clínica.

Sin embargo, el estudio no encontró que esa disminución predijera la transición a la psicosis.

Esta distinción es esencial. Una asociación entre un cambio cerebral y la evolución de determinados síntomas no equivale a disponer de una prueba capaz de diagnosticar o anticipar con certeza un trastorno en una persona concreta.

Las personas consideradas de alto riesgo clínico constituyen un grupo heterogéneo. Muchas no desarrollarán necesariamente un trastorno psicótico, y los síntomas que presentan pueden evolucionar de maneras distintas.

Por tanto, los resultados deben interpretarse como una pista científica que requiere replicación y nuevas investigaciones, no como una herramienta clínica de predicción ya disponible.

¿Por qué importa investigar las fases tempranas?

Cuando una persona empieza a experimentar dificultades emocionales, cambios en su funcionamiento cotidiano o experiencias perceptivas inusuales, puede necesitar una evaluación cuidadosa y un acompañamiento adecuado. Identificar las necesidades clínicas de forma temprana permite valorar apoyos y tratamientos según cada situación.

La investigación de posibles marcadores cerebrales persigue mejorar la comprensión de esas trayectorias. En el futuro, si determinados hallazgos se validan en otros estudios, podrían ayudar a caracterizar mejor algunos perfiles clínicos o a investigar nuevas intervenciones.

Pero para trasladar un marcador de neuroimagen a la práctica médica hay que demostrar que es fiable, reproducible y útil para tomar decisiones. También es necesario valorar si mejora la atención respecto a las evaluaciones clínicas existentes.

Por ahora, este trabajo no justifica realizar pruebas de neuroimagen de manera rutinaria a personas sin indicación clínica ni permite establecer un diagnóstico a partir de un único patrón cerebral.

La persona debe estar en el centro de la investigación

La palabra psicosis puede generar temor y estigma. A menudo se utiliza sin comprender su significado clínico, y eso puede llevar a asociarla injustamente con peligrosidad o incapacidad.

La realidad es más compleja. Los trastornos psicóticos comprenden experiencias y síntomas diversos, y las necesidades de cada persona dependen de su situación clínica, su entorno y sus circunstancias vitales.

La investigación científica es necesaria para mejorar la detección, la comprensión y la atención. Pero también lo son la escucha profesional, el apoyo a las familias, la continuidad asistencial y el respeto por los derechos de las personas.

Los avances en neuroimagen pueden ayudar a comprender mejor algunos procesos cerebrales. No sustituyen la historia personal, la evaluación clínica ni el diálogo entre el profesional y quien solicita ayuda.

Investigar sin convertir la incertidumbre en miedo

El estudio publicado en Nature Mental Health representa un avance en el conocimiento de los cambios cerebrales asociados a determinadas trayectorias clínicas. Sus resultados sugieren que la conectividad del hipocampo merece seguir investigándose, especialmente por su relación con algunos síntomas y con el funcionamiento cotidiano.

La prudencia científica no resta importancia al hallazgo. Al contrario: permite explicar con claridad qué sabemos y qué queda por descubrir.

Comprender mejor la evolución de los trastornos psicóticos puede contribuir a una atención más precisa en el futuro. El objetivo, sin embargo, debe seguir siendo el mismo: que cada persona reciba ayuda cuando la necesita, sin estigmas, sin diagnósticos precipitados y sin convertir un factor de riesgo en una sentencia sobre su futuro.

www.elperiódicodelapsicologia.info

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