Una enfermedad prevenible que vuelve a preocupar a las autoridades sanitarias.
Por María Miret Donato. Editora www.elperiodicodelapsicologia.info
España registró 401 casos confirmados en 2025, frente a los 229 de 2024. El aumento recuerda la importancia de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y el acceso a información sanitaria rigurosa.
Durante años, el sarampión ha parecido una enfermedad del pasado para buena parte de la población. Sin embargo, el aumento de casos registrado en los últimos años ha vuelto a situarlo en el centro de la atención sanitaria. Aunque existe una vacuna eficaz para prevenirlo, el virus continúa circulando y puede provocar complicaciones graves, especialmente en los niños pequeños y en las personas vulnerables.
Los datos del Ministerio de Sanidad reflejan esta preocupación: España pasó de 229 casos confirmados en 2024 a 401 en 2025, un incremento aproximado del 75 %. Estas cifras recuerdan que disponer de una vacuna eficaz no garantiza, por sí solo, que una enfermedad infecciosa deje de representar un problema de salud pública.
¿Por qué vuelve a preocupar el sarampión? ¿Qué riesgos implica y qué podemos hacer para prevenirlo?
¿Qué es el sarampión y por qué preocupa? El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus extremadamente contagioso. Se transmite principalmente por el aire, a través de partículas respiratorias que una persona infectada expulsa al respirar, toser o estornudar.
Su capacidad de propagación es especialmente elevada. Una persona infectada puede transmitir el virus antes de que aparezca la característica erupción cutánea, lo que dificulta identificar los contagios en las primeras fases de la enfermedad.
Aunque suele asociarse con la infancia, el sarampión también puede afectar a adolescentes y adultos que no tengan inmunidad frente al virus.
En algunos casos, la enfermedad evoluciona favorablemente. En otros, puede producir complicaciones como neumonía, otitis, diarrea grave o encefalitis, una inflamación del cerebro que puede dejar secuelas importantes. El riesgo de complicaciones es mayor en los menores de cinco años, los adultos mayores de 30 años, las personas inmunodeprimidas y las mujeres embarazadas sin protección inmunitaria.
Por tanto, el sarampión no debe considerarse una enfermedad banal. Su evolución puede ser imprevisible y requiere una adecuada prevención y vigilancia sanitaria.
El aumento de casos en España: una señal de alerta. La evolución epidemiológica del sarampión en España muestra que esta enfermedad continúa representando un reto para la salud pública.
Según la evaluación de riesgo publicada por el Ministerio de Sanidad el 6 de abril de 2026, España registró 229 casos confirmados en 2024 y 401 en 2025. Esto supone 172 casos más en un año, un incremento aproximado del 75 %.
El informe también señala que el 56,5 % de los casos registrados en 2025 correspondía a personas no vacunadas y que el 52 % afectaba a personas de 30 años o más.
Además, tras la evaluación de los datos epidemiológicos de 2024, España perdió el estatus de país libre de transmisión endémica del sarampión. Esto significa que se identificó una transmisión sostenida del virus, una situación que refuerza la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y revisar la protección vacunal cuando corresponda.
El contexto internacional también es relevante. Los desplazamientos entre países pueden facilitar la introducción del virus en comunidades donde existen personas susceptibles de infectarse. Si el virus encuentra grupos con una protección vacunal insuficiente, pueden aparecer nuevos brotes.
Estas cifras no significan que toda la población esté expuesta al mismo riesgo, pero sí evidencian que la prevención sigue siendo necesaria.
¿Cuáles son los primeros síntomas del sarampión? Los síntomas suelen aparecer entre siete y catorce días después de la exposición al virus, aunque el periodo puede variar.
En una primera fase, la enfermedad puede confundirse con otras infecciones respiratorias. Los síntomas más habituales son:
Fiebre, que puede ser elevada.
Tos.
Secreción nasal.
Ojos enrojecidos y llorosos.
En algunos casos, pequeñas manchas blanquecinas en el interior de las mejillas.
Posteriormente, suele aparecer una erupción rojiza que comienza en la cara y la parte superior del cuello y se extiende progresivamente al resto del cuerpo.
Una erupción cutánea no confirma por sí sola el diagnóstico. Si una persona sospecha que puede tener sarampión, debe contactar con los servicios sanitarios antes de acudir presencialmente a un centro médico, para que puedan indicarle cómo proceder y reducir el riesgo de contagiar a otras personas.
La vacunación, la herramienta más eficaz para prevenirlo. Desinformación sanitaria: cuando la duda se convierte en un problema colectivo
La prevención de enfermedades infecciosas no depende exclusivamente de disponer de vacunas. También requiere que la población pueda acceder a información comprensible, contrastada y basada en la evidencia científica.
En un entorno digital en el que los mensajes circulan con rapidez, las afirmaciones engañosas sobre las vacunas pueden generar incertidumbre y dificultar la toma de decisiones informadas.
Desde la psicología, resulta interesante analizar cómo influyen el miedo, la confianza en las instituciones, las experiencias personales y los sesgos cognitivos en la manera en que interpretamos la información sanitaria.
Las personas no siempre modifican sus creencias únicamente porque se les presenten datos. La forma de comunicar, la credibilidad de la fuente y el contexto emocional también pueden influir en la recepción de un mensaje.
Por ello, responder a la desinformación no consiste en ridiculizar a quienes tienen dudas, sino en escuchar sus preocupaciones, explicar la evidencia disponible y facilitar el acceso a fuentes fiables.
La comunicación sanitaria debe ser rigurosa, transparente y respetuosa. Reconocer las preguntas de la población y responderlas con claridad contribuye a construir confianza y favorece decisiones mejor informadas.
¿Qué podemos hacer para protegernos?
Revisar la vacunación. Comprobar que se han recibido las dosis recomendadas y consultar con un profesional sanitario si existen dudas.
Informarse en fuentes fiables. Priorizar las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de organismos científicos reconocidos.
Actuar ante una posible exposición. Contactar con los servicios sanitarios para recibir indicaciones, especialmente si no se tiene constancia de inmunidad.
Evitar exponer a otras personas. Ante síntomas compatibles con el sarampión, llamar antes de acudir a una consulta presencial.
Proteger a las personas vulnerables. La prevención es especialmente importante para los bebés demasiado pequeños para recibir la vacuna, las personas inmunodeprimidas y otras personas con mayor riesgo de complicaciones.
No existe un tratamiento antiviral específico de uso habitual que elimine el virus del sarampión. La atención médica se centra en aliviar los síntomas, vigilar la evolución y tratar las complicaciones cuando aparecen. Por ello, prevenir la infección resulta fundamental.
Recuperar la confianza en la prevención. El sarampión nos recuerda que los avances médicos no garantizan por sí solos que una enfermedad desaparezca definitivamente. Para mantener los logros de la salud pública es necesario sostener las estrategias de vacunación, la vigilancia epidemiológica y una comunicación científica accesible.
El incremento de casos registrado en España entre 2024 y 2025 constituye una señal que merece atención, pero no debe utilizarse para generar miedo. La información rigurosa permite comprender mejor los riesgos y actuar de forma responsable.
En una sociedad en la que la información está al alcance de un clic, distinguir entre evidencia científica y desinformación se ha convertido en una parte esencial del cuidado de la salud.
La prevención no es únicamente una decisión individual: también es una forma de proteger a quienes nos rodean. Y, ante una enfermedad tan contagiosa como el sarampión, contar con información fiable y una adecuada protección vacunal sigue siendo una de las mejores maneras de cuidar de la salud colectiva.
Fuentes y referencias
Ministerio de Sanidad. (2026, 6 de abril). Evaluación rápida del riesgo de sarampión en España.
https://www.sanidad.gob.es/gl/areas/alertasEmergenciasSanitarias/alertasActuales/sarampionyrubeola/docs/20260406_Sarampion_ERR.pdf
Organización Mundial de la Salud. Measles. Información sobre transmisión, síntomas, complicaciones y prevención.
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/measles
Ministerio de Sanidad. Calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida.
https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/calendario-y-coberturas/home.htm
Artículo de divulgación sanitaria. No sustituye la valoración ni las recomendaciones de un profesional sanitario.
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