Los Pasos que curan: cuando la montaña se convierte en terapia

Hay terapias que no necesitan consulta. Hay medicamentos que no vienen en un frasco. Hay caminos que, en lugar de llevar a un destino, te traen de vuelta a ti mismo.

Uno de ellos es el senderismo terapéutico. Y en la Sierra de Madrid, desde hace ya siete años, un grupo de pacientes de salud mental lo recorre cada temporada con un propósito que va mucho más allá del ejercicio físico: volver a encontrarse.

Un programa que nació en 2018 y no ha dejado de crecer. El Hospital Universitario de Torrejón, perteneciente a la red pública de la Comunidad de Madrid, puso en marcha en marzo de 2018 el programa «Vivir en la Montaña». Lo que comenzó como una iniciativa piloto se ha consolidado como una de las terapias no farmacológicas más valoradas por los pacientes y los profesionales.

Ahora, en 2026, han arrancado la VII edición. Y cada año son más los que quieren sumarse.

La mecánica es sencilla pero poderosa: rutas de senderismo de entre 6 y 10 kilómetros por parajes como Cercedilla, La Morcuera o La Pedriza, con una distancia media de nueve kilómetros. Pero la sencillez del formato es engañosa, porque lo que ocurre en esos kilómetros es cualquier cosa menos simple.

Un equipo que no suelta la mano. Nadie camina solo. Durante toda la actividad, los pacientes van acompañados por un equipo multidisciplinar de la Unidad de Salud Mental del hospital: una enfermera especialista en Salud Mental, un terapeuta ocupacional y un trabajador social. Además, la preparación de la ruta corre a cargo de un montañero profesional con amplia experiencia.

No es un grupo cualquiera. Como explica la jefa de servicio de Salud Mental, Helena Díaz Moreno: «Generalmente los asistentes forman un grupo heterogéneo en edad, diagnóstico y proceso de tratamiento». Y esa heterogeneidad, lejos de ser un obstáculo, se convierte en una de las claves del programa.

Porque en la montaña, los diagnósticos desaparecen. Lo que queda son personas que caminan juntas, que se animan, que comparten el esfuerzo y la vista. Personas que, durante unas horas, dejan de ser pacientes para ser simplemente caminantes.

Lo que pasa cuando pones un pie delante del otro. ¿Qué beneficios concretos tiene esta terapia? Díaz Moreno lo resume con claridad: «Con este tipo de rutas se logra reducir la ansiedad y el estrés, se mejora el estado de ánimo, la concentración y la autoestima«.

Pero hay algo más profundo. Algo que no se puede medir con una escala, pero que los profesionales ven en cada edición.

«El ejercicio físico libera endorfinas y serotonina, le damos a nuestra mente un espacio abierto y sano para relajarse y centrarse en el aquí y ahora, y logramos conectar con el bienestar, la calma y los pensamientos positivos a la vez que desconectamos de ruidos molestos como la rutina, los móviles, los problemas y las angustias», asegura la doctora.

Y añade algo que resuena con fuerza: «Caminar, escuchando y escuchándonos. Rencontrarse con uno mismo, dejarse abrazar por la brisa y el sol«.

En un mundo donde la salud mental se aborda cada vez más desde el ruido, los diagnósticos rápidos y las recetas inmediatas, esta propuesta ofrece algo radicalmente distinto: tiempo, silencio y naturaleza.

Superarse, socializar y simplemente estar. Los objetivos del programa van más allá de los beneficios individuales. Como explican desde el hospital, se trabaja en habilidades como las relaciones sociales con otros compañeros y el reto de superarse a uno mismo.

Caminar nueve kilómetros no es trivial. Para alguien que lleva semanas o meses encerrado en una habitación, en un hospital, o atrapado en la propia cabeza, ponerse unas botas y recorrer un puerto de montaña es un acto de valentía. Y cuando lo consigue, cuando llega a la cima y mira atrás, algo cambia. Vuelve a sentirse capaz. Vuelve a sentirse vivo.

David Bueno, trabajador social del centro, lo confirma con una sonrisa: «Los pacientes están encantados. Si por ellos fuera, saldríamos todos los meses al menos una vez».

El poder de la naturaleza como medicina. Acercarnos a la naturaleza, dice Díaz Moreno, nos aleja del malestar y del sufrimiento. Y tiene otros beneficios que a veces pasamos por alto: la exposición al sol aporta vitamina D y «mejora nuestros ritmos de sueño-vigilia». Pequeñas cosas que, sumadas, marcan una gran diferencia.

El programa está organizado para hacer una salida coincidiendo con cada estación del año. Y en ese sentido, se aprende con los pacientes los colores de cada estación, la flora y la fauna de cada zona. Porque curar también es volver a maravillarse. Volver a sentir que el mundo tiene belleza. Volver a querer formar parte de él.

Terapias no farmacológicas: una apuesta por la humanización. «Vivir en la Montaña» forma parte de una estrategia más amplia del Hospital de Torrejón: apostar por las terapias no farmacológicas como complemento al tratamiento convencional. El centro cuenta también con terapia asistida con animales para personas con depresión, esquizofrenia o niños con Trastorno del Espectro Autista, desayunos terapéuticos, huerto terapéutico o sesiones de cine.

Todos estos proyectos, explican desde el hospital, «han demostrado beneficios para los usuarios» y están orientados a mejorar la humanización de la asistencia sanitaria. El centro cuenta con un ambicioso Plan de Humanización que vertebra toda la organización.

Porque al final, curar no es solo eliminar síntomas. Es devolver a la persona la capacidad de vivir. Y a veces, para eso, no hace falta un diván ni una receta. A veces, solo hace falta un camino, un grupo y una montaña que espera.

Una lección para todos

El programa «Vivir en la Montaña» nos deja una enseñanza que trasciende el ámbito de la salud mental. Nos recuerda que todos, en mayor o menor medida, necesitamos desconectar del ruido y reconectar con lo esencial. Que a veces la mejor terapia es poner un pie delante del otro y dejar que el paisaje haga el resto.

Que la montaña no juzga. Que el viento no pregunta. Que el sol no pone etiquetas.

Y que, cuando caminamos juntos, nadie camina solo

Más información: Programa «Vivir en la Montaña», Hospital Universitario de Torrejón. VII edición, 2026.

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